Los vinos de Cariñena buscan plaza

La D.O. aragonesa quiere situarse en un segmento de precio de entre los 15 y los 30 euros por botella.

Silvia Resa

De puertas para afuera, los vinos con denominación de origen Cariñena, sea con la variedad garnacha, sea con la uva homónima a su D.O., exportan el 75% de su producción muy valorada, por cierto, en mercados como Bélgica, Países Bajos o Estados Unidos. Otra cuestión es de puertas para adentro, donde ni siquiera los expertos se atreven a mencionar una marca de un destacado cariñón, mazuela o cariñena, como se nombra a una de las variedades de uva utilizadas en su elaboración.

¿Dónde está Cariñena? Se preguntará más de uno, pues incluso entre los expertos el sello que da nombre a estos vinos elaborados en la provincia de Zaragoza no es de los más asociados a marcas de calidad.

Sin embargo nada más lejos, pues en la localidad aragonesa de Cariñena, que coincide con la denominación de calidad y la de la uva más tradicional, hay al menos 700 hectáreas plantadas de la variedad cariñón o mazuela, para que no haya coincidencias al nombrarlas.

Esta D.O. o denominación de origen, que es el sello de calidad de los vinos de la zona, es proporcionalmente una de las más exportadoras de España, pues el 75% de su producción sale a mercados como el belga, el holandés o el estadounidense, donde son muy apreciados los vinos elaborados con uva garnacha.

Se trata de una enseña de calidad que cuenta con numerosas fortalezas, tal y como se ha concluido en una cata reciente celebrada en el Aula Española del Vino en Madrid, dirigida por el prestigioso enólogo y sumiller Jesús Flores y que ha contado con la inestimable participación del Master of Wine Pedro Ballesteros, junto a un grupo de catadores y periodistas, entre quienes también se encontraba una servidora.

El vino de las piedras

Se dice que la denominación de origen protegida Cariñena ampara el llamado vino de las piedras, en referencia al terruño o suelo origen que aporta las principales características a las vides, algunas centenarias y en forma de vaso. Tipos de suelo, edad de las plantas y estructura de la planta (en vaso) son aspectos que elevan el valor del producto final.

¿Cuáles son las fortalezas de los vinos de uva cariñena? La cata revela que se trata de vinos poco aromáticos en nariz, aunque en boca se aprecia el fruto carnoso, la frescura y algo tan interesante como es la acidez natural, que dota a los vinos de estructura y garantiza su longevidad.

La dificultad de sobremaduración es otro aspecto positivo de esta variedad, pero es en los suelos donde radica una de sus mayores fortalezas, la mineralidad, como explica Pedro Ballesteros: “son vinos con una sensación alcohólica media, a pesar de que alcanzan entre 14º y 14,5º grados; además se trata de una denominación con terrenos variados, al ser pizarrosos al sur, calcáreos al norte y en el área central, arcillosos, siendo estos últimos aptos para la elaboración de vinos de consumo al momento”.

Dice el reputado Master of Wine que esta marca de calidad “constituye un desafío por ganar en la escala de valor y no sólo por el nombre, sino también por la calidad y por la variedad dado que, si es cierto que la denominación tiene ganadas las exportaciones con uva garnacha, ahora han de hacerlo con la cariñena”.

Pedro Ballesteros.

Pero hay más, puesto que en los mercados españoles los vinos de Cariñena no son muy populares y han de ganarse la confianza de los consumidores. La buena noticia es que, según los expertos, existe en la comarca un alto volumen de aprovisionamiento, lo que les vale para seguir ensayando mediante pruebas de altitud, que en la zona va desde los 400 hasta los 800 metros sobre el nivel del mar, al mismo tiempo que con tipos de suelos variados.

El modelo empresarial y productivo parte de la cooperativa; cuatro de ellas elaboran el 90% de la producción total; según Ballesteros es preciso fomentar “este modelo de desarrollo basado en el cooperativismo profesional y ligado a la valorización del terruño”.

Comenta este experto que el quid de la cuestión se halla en poner en valor estos vinos, los cuales “pueden ocupar un segmento de precio que actualmente está vacío en la DOP Cariñena, como es el que se sitúa entre los 15 euros y los 30 euros la botella”.

Mejor cuanto más jóvenes

Es uno de los aspectos que he señalado en la cata de los 13 vinos de la DOP Cariñena: me gustan más cuanto más jóvenes son. Así ha sido con el Corona Selection Garnacha & Cariñena 2015, de Grandes Vinos y Viñedos, con aroma intenso, destacando la fruta, ciruela negra, y las notas a lavanda entre otras aromáticas, con un equilibrio correcto y lejos de las astringencias (como si se tratara de algo áspero) de otros de la misma cata. Un 8,5 sobre 10, a pesar de ser el más “viejo” de entre mis elegidos. Este vino se bebe bien y se paga mejor: 8 euros por botella.

Lo mismo que Anayón Cariñena Parcela 15, 2017. La bodega es la misma y de nuevo a los aromas de fruta y de piel de fruta se suman los de aromáticas como salvia o lavanda. La persistencia (el tiempo psicológico que tarda en desaparecer el sabor en la boca y garganta) es larga, lo que permite disfrutar más de cada trago. La puntuación en este caso es de 9 sobre 10.

Algairén Cariñena 2017, de Bodegas Pablo, presenta una textura en boca suave, golosa (agradable de beber, invita a dar otro trago) siendo los aromas destacables las cerezas ligeramente alicoradas o las notas de mango. Persistencia larga y, al igual que su antecesor, 9 puntos sobre 10.

Otros compañeros destacaron Anayón Cariñena Terracota 2014, de Grandes Vinos y Viñedos. La fruta, principalmente ciruela negra, se suma a notas de hinojo y romero; vino equilibrado y con persistencia media es agradable de beber… hasta que se conoce el precio: 140 euros; es una edición de 1.880 botellas. Hasta el momento de saber lo que cuesta, la puntuación que le había otorgado era de 8 sobre 10, que se redujo considerablemente, por ser aquél excesivo.

En su descarga hay que decir que es un vino elaborado con uvas cariñón o mazuela procedentes de vides de 60 años y con una crianza de once meses en tinajas de terracota de 150 litros.

Sea como fuere, los de Cariñena son vinos que merece la pena conocer, probar y disfrutar, máxime cuando se trata de una denominación que experimenta y evoluciona continuamente para encontrar su lugar en el mercado español.

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