Cuando el postre se hiela

Casa Eceiza convierte la alta repostería en helados de más de veinte sabores.

Silvia Resa

 

Helados de chocolate, de queso, de tocino de cielo, de turrón con trozos, de café, de leche de oveja y cereza, de speculoos que es la galleta navideña elaborada a partir de mantequilla y especias, o el de vainilla bourbon de Madagascar. Son algunos de los 25 sabores que nos tienen preparados en las vitrinas de Casa Eceiza.

¿Izozkitxo bat?, es decir, ¿un heladito? se preguntan en Casa Eceiza, la empresa tolosana tan popular por sus tejas y cigarrillos que ahora ha decidido entrar en el segmento de los helados, convirtiendo en tales algunos postres tan deseados como son la tarta de queso, la de chocolate con almendras caramelizadas o el pastel vasco.

La empresa guipuzcoana, conocida por tejas, cigarrillos, galletas, tartas, torrijas, turrones o polvorones ha añadido a su elenco productivo los helados, con la peculiaridad de que se trata de elaboraciones a partir de unas materias primas 100% naturales. De hecho, el diseño de la nueva línea les ha supuesto dos años de investigación y desarrollo, a cargo del chef pastelero Íñigo Murúa, anteriormente profesor en el Basque Culinary Center.

La premisa de la que parten en Eceiza es que si un almuerzo termina con un mal postre estropea la comida, por sabrosa que sea; “todo tiene su momento de consumo y disfrute”, dice Jaime Marqueze, director comercial de la compañía; “puesto que el helado es un producto de alta estacionalidad en cuanto a consumo, hemos querido abrirlo al postre, ya que era nuestra asignatura pendiente”.

La apuesta de Casa Eceiza tiene como base su experiencia anterior, tal y como explica Marqueze: “hace unos años la torrija era un postre tradicional; hoy es el segundo más vendido de nuestro catálogo”.

Para Íñigo Murúa, el artífice de la fórmula magistral del helado Eceiza, el reto se ha situado en lograr alta repostería hecha helado: “con menos grasas y azúcares, nuestros productos tienen unas texturas muy diferentes, por lo que las natas son 100% naturales, sin potenciadores de sabor y los sorbetes son zumos de frutas”.

Variedades como los helados de vainilla con nueces de pecán, de yogur con miel, de turrón con trozos, tocino de cielo, de tarta de limón, el popular cheesecake, el de crema de mango o el de tarta de chocolate son en realidad postres reconvertidos que pueden encontrarse en las vitrinas de los establecimientos de alimentación.

Casa Eceiza también suministra a los restaurantes un total de 15 helados y media docena de sorbetes en formato 2,5 litros. Precisamente en este segmento Murúa diseña a la carta postres temáticos para determinados restaurantes que así lo solicitan.

La empresa vasca otorga licencia de su marca para reconvertir pequeños negocios en heladerías con su enseña; también existe la posibilidad de incluir un espacio Eceiza en el establecimiento mediante una vitrina e incluso se ha diseñado un carrito-bicicleta que puede visitar las terrazas que así lo demanden.

Así que ya se puede disfrutar del postre hecho helado de Casa Eceiza, en sus 25 dulces versiones, pues tal y como reconoce Murúa, “el helado ha de llevar azúcar”.

 

 

 

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