Neus Elcacho, coach y nutricionista integrativa: “Hay que empezar por la relación con la comida”

La profesional revela los secretos de la alimentación en su libro “La dieta de las emociones”

Silvia Resa

Para esta experta en nutrición integrativa, en materia de dietas todos los elementos suman, de manera que no somos únicamente lo que comemos, sino también lo que sentimos, pensamos, hacemos, dormimos, nos relacionamos, nos divertimos y nos queremos; todo un puzzle en el que cada pieza es tan importante como las demás, interaccionando hasta conseguir el bienestar personal deseado.

“Buscaba una manera de llamarme para explicar mi valor añadido como dietista”, dice Neus Elcacho, al concretar el significado de su especialidad, “la nutrición integrativa suma todos los elementos, pues hay diferentes horarios de ingesta según se trate de personas cuyo arousal o grado de activación óptima ocurre más de mañana o por el contrario por la tarde; hay también necesidades, hábitos y deseos, es decir, que todos estos factores y más interfieren en nuestra vida y en nuestra dieta”.

La autora de “La dieta de las emociones” aporta datos relevantes en su libro, como que ocho de cada diez personas que siguen una dieta fracasan en el intento, “no somos seres que comamos sólo por necesidad, pues hoy lo hacemos en respuesta a múltiples emociones las cuales a su vez guardan nexo con algún alimento”, dice Neus; “es importante que nos demos cuenta de esto último, pues la relación con la comida es quizá por donde hay que empezar”.

¿Cubrimos con la alimentación nuestras carencias emocionales, o es al revés?

Es un tema tabú, pero cada vez más la gente empieza a hablar de ello. Todos en algún momento hemos comido más de la cuenta, pues es un placer que nos reporta beneficios emocionales; sin embargo, hay que pensar qué es lo que nuestro cuerpo necesita. Por ejemplo, formar reservas para sobrevivir que sería una necesidad ancestral, dado que hoy en día una gran parte de la población occidental no lo formula como necesidad.

En paralelo, nuestra memoria sensitiva nos recuerda el sabor dulce de la leche materna que unido a anclajes positivos como la experiencia de comer chucherías en la infancia les da una gran fuerza a estos sabores.

Hay que darse cuenta que la evidencia científica de la relación entre la zona intestinal y las emociones o con el funcionamiento hormonal es algo todavía muy nuevo. Y lo mismo pasa con la conexión entre el sistema inmunitario y las inflamaciones; son investigaciones que empiezan a desarrollarse.

Aquí hago una reflexión en voz alta: durante nuestros primeros años pasamos el día en el colegio, donde nos enseñan la razón pero ¿dónde está el sentir? ¿cómo escuchar nuestras necesidades?

En tu libro hablas del azúcar, las grasas y la sal, ¿son los nuevos enemigos de las dietas?

El azúcar, azúcar en vena, que es más peligrosa que la grasa, pues de ésta última la hay también buena; beneficios el azúcar no tiene, pues la energía que nos aporta genera picos glucémicos y cambios hormonales relevantes. A veces es azúcar oculto y el consumidor no lo sabe; en este sentido, los niños son mucho más sensibles e ingieren mucha más cantidad de la que necesitan sus cuerpos.

¿Es entonces la alimentación lo más importante?

La alimentación tiene cada vez mayor relación con el sistema nervioso, por lo que se considera un aspecto relevante pero no sólo desde el punto de vista de la salud, sino sobre todo desde la percepción de bienestar; así que la alimentación es una parte destacable en la felicidad, pero no lo único dado que por ejemplo, por mucho que comamos plátanos no vamos a evitar una depresión, a pesar del triptófano.

No obstante, cuanto mejores sean nuestros hábitos, mayor será nuestro bienestar, mejor nos encontraremos; es cierto que toda esta teoría ya la sabemos, aunque no la aplicamos. En este sentido, con el libro he querido poner en práctica todo esto que no por obligación, sino porque nos hace sentir bien, buscando de qué manera, con qué herramientas se puede conseguir.

¿Cómo se puede lograr?

Algunas personas hablan de falta de tiempo, del coste económico, de falta de ganas o de cansancio que realmente son excusas. La solución pasa por pautas nutricionales individualizadas; pues aunque hay un abc de la vida saludable, lo cierto es que hay tipos, maneras de combinar, puzzles de configuraciones que decide la persona. Para ello hacemos las recomendaciones juntos, voy dándole herramientas y vamos trabajando, por ejemplo, los desayunos, ¿de qué manera te ves mejor? Lo prueba pues ya digo que es el cliente quien decide qué herramientas usará y a qué ritmo; mi función es la de acompañar a la persona, que va adquiriendo confianza y autonomía en su proceso, que es lo importante.

¿Necesitamos ayuda externa, o es algo que podemos hacer nosotros mismos?

Se necesita ayuda externa, pues hay ocasiones en las que se requiere una visión exterior, aunque también hay momentos en los que se ha de avanzar desde uno mismo; en cualquier caso, no hace falta ser estrictos, vale por ejemplo hablar con una amiga, e incluso el tema del crecimiento personal está hoy en muchas herramientas. Es decir, se trata de que alguien te hable en tu mismo lenguaje, que llegue a ti y te lo explique.

En este sentido, formar a las nuevas generaciones es una tarea fundamental; yahay muchas escuelas que han incorporado el cambio emocional integrándolo en la forma de aprender, de forma más práctica y experimental, haciendo conectar a los alumnos con otros sentidos.

En casa también es importante hablar las cosas, para saber cómo están, cómo se encuentran. Pongo un ejemplo personal: a mis sobrinos les pregunto por qué tienen que ser así las cosas, es decir, intento buscar ese punto crítico; les animo a aprender que así también se puede hacer.

Actualmente no se trata de que haya buenos y malos padres, pues seguro que todos intentan hacerlo lo mejor posible, pero si a pesar de todo sienten que no llegan sería positivo que perdieran el miedo a recurrir a un especialista, del mismo modo que en los colegios deberían incluir lo emocional en sus programas educativos. Para ellas, las nuevas generaciones, debería haber un coach tres horas por semana, porque esas personas han de entender qué les pasa en la vida, ya que la están construyendo y no todos los padres tienen tiempo.

Y ¿cómo ha de ser ese profesional, con algún perfil determinado?

A medida que tuve pacientes me di cuenta de que por mucho que digas a alguien que tiene un problema emocional no lo admite si no se lo ha planteado; esto es porque hemos de creer en ello. Es cierto que tenemos creencias y hábitos que podemos cambiar, por no hablar de la neuroplasticidad de nuestro cerebro; actualmente el papel del psicólogo se ciñe al de un profesional que escucha, el coach nutricional acompaña a su cliente en la adaptación de herramientas de coaching para aplicar a la nutrición, para que su coachee solucione. Personalmente he tenido experiencias maravillosas tanto con terapeutas como con coaches.

Lo cierto es que la sociedad no nos ha ayudado con nuestras emociones, por lo que cada vez hay más problemas emocionales, los cuales muchas veces se solucionan en parte mediante la práctica de alguna actividad física, ya que poner el cuerpo en un tipo de actividad natural se traduce en equilibrio. He sido profesora de pilates y procuro que las personas que me consultan entiendan el valor de lo físico. Hormonalmente activa el metabolismo de forma casi mágica; es como una pastillita… y es gratis.

¿Qué papel juegan los médicos en esta búsqueda del bienestar emocional?

La medicina nos lleva a comprar y a consumir medicamentos. Desde tiempo inmemorial, los médicos han sido las personas más sabias, algo que pocos cuestionaban: nadie sabía más que ellos; suele tratarse de profesionales a quienes les cuesta creerse las cosas que no dominan, suelen ser escépticos y argumentan que no existen evidencias científicas a propósito de la interrelación entre emociones y nutrición, o de los estados emocionales y el desarrollo de enfermedades… lo mismo es que no desean actualizarse, porque estudios sí existen al respecto. En mi opinión la salud debería tener una base distinta, no basada en el medicamento.

Aún hay doctores que recomiendan la dieta de las 1.200 calorías; hay que preguntarse cuántas horas estudian de nutrición estos profesionales de la medicina, a lo que se añade otra cuestión: no hay suficientes nutricionistas en la administración pública, por lo que los pacientes han de ir a lo privado.

¿Cuáles crees que son los elementos que nos frenan en nuestro avance hacia la felicidad?

De pronto algo te hace un clicky te das cuenta de que todo está dentro de ti, todo lo que necesitas. Es el caso de disponer de tiempo para una misma y para hacer lo que deseas, disfrutar de lo que te gusta.

Vamos como autómatas hacia lo que la sociedad nos dice que debemos hacer, lo cual a mucha gente no le hace feliz; sin embargo, en el momento en el que dejamos de sentir miedo sentimos que necesitamos más, que deseamos fluir en la vida.

A veces se piensa que la pretendida seguridad que nos da la sociedad hará que desaparezca el miedo, pero nada más lejos, ya que éste se puede seguir sintiendo.

El miedo es una emoción que paraliza y está debajo de muchas cosas; algunos no quieren admitir que lo tienen; otras lo ven y es entonces cuando pueden hacer algo. Es necesario porque nos ayuda a sobrevivir, pero ahora la relación ha cambiado, aunque seguimos viviendo en una sociedad con miedo.

El objetivo de algunos medios consiste en provocarlo, para así poder manipularnos. A esto se suma el hecho de que la gente suele estar desinformada; desde que existe, la política es una manera de engañar para llevar hacia aquello a lo que quieren que vayamos como por ejemplo, a que sigamos comprando.

¿Qué hacemos entonces para ser felices, o al menos estar tan contentos quizá trabajar la autoestima?

El de autoestima es un concepto complejo, yo diría que lograr confianza en uno mismo, valorar lo que se ha conseguido, lo que uno es, creer en tu cuerpo, quererte, respetarte y reflexionar porque puede que algunos conceptos no los hayas trabajado en tu vida.

Hay gente que no escoge una carrera porque apenas hay salida laboral, pero la actitud hacia la vida y hacia ese trabajo será lo que le permita conseguirlo. Algunas personas creen que no tienen herramientas para acceder a ese trabajo; entonces se les podría preguntar, ¿de qué manera puedes hacer crecer y mostrar esa habilidad?

¿Qué les pasa a las personas que sonríen o ríen casi continuamente?

Son gente feliz, diferentes de los demás; pero al sonreír a menudo nuestra primera reacción suele ser de desconfianza, tanto por motivos de supervivencia como por la educación recibida, que nos da ese miedo y desconfianza, lo cual a su vez nos genera más problemas.

Curiosamente también existe un punto de envidia, ya que queremos lo mismo, es una forma de buscar la felicidad a través de los modelos y mediante la comparación; pero ésta en ocasiones no nos lleva a la construcción.

La felicidad es un estado muy relacionado con la ilusión, con el hecho de crecer, fluir y confiar; a veces tenemos un ideal que realmente no lo es, pues resulta que en ese punto igual no somos felices…

¿Cómo podemos poner más de nuestra parte para lograr ese reto saludable?

Podemos poner mucho de nuestra parte, por ejemplo que cada vez más personas hagan sus profesiones por pasión, así pondremos nuestro granito de arena, pues si soy más feliz se genera una cadena; del mismo modo, mi forma de hablar con la gente produce un efecto mariposa, pues si lo hago con un lenguaje amable y asertivo probablemente conseguiré que esa persona haga lo propio y se comunique en la misma clave. Otro aspecto importante es el de la educación, en el sentido de ser capaces de generar un cambio mediante el que los niños entiendan los nuevos valores, que sepan discernir, diferenciar, madurar a su tiempo, pues ya que estamos avanzando en muchas cosas ¿por qué no en cuanto a madurez?

Otras cosas que podemos hacer: confiar en lo ecológico, pues por mucho que sea una moda está ayudando a la gente, le está dando solidez y un sentido más natural; cada vez hay más marcas que confían en los buenos ingredientes y desde las redes sociales se hace efecto altavoz. Por su parte, si el consumidor compra los productos en los que confía, a la larga serán más baratos y los conseguirá en cualquier establecimiento.

El efecto mantra pasa por el hecho de que cuantas más cosas hagamos y más mundo veamos, mejor evolucionaremos. A veces necesitamos que nos lo digan, tenemos necesidad de hablar, de que nos miren, nos toquen, que tengan interés en nosotros. La mayoría de las conversaciones que tenemos a lo largo del día son simplonas, por lo que necesitamos confiarnos. Es muy importante.

 

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