Comedor Social María Inmaculada.

Solidarios, pero de otra manera

Fundación Alimentum, Fesbal y el comedor social de las Hijas de la Caridad bregan con la estacionalidad de las donaciones.

Silvia Resa López

Dicen de los españoles que somos muy generosos; de hecho, los que más en Europa a la hora de donar alimentos. Hasta aquí bien, aunque existe un ‘pero’ que consiste en que concentramos nuestra solidaridad en fechas navideñas, sin acordarnos de que comer es una acción que hacemos cada día; de ahí que las 25 empresas con el sello Alimentum, Fesbal y numerosas instituciones benéficas se hayan unido por cuarto año consecutivo en 8J DAS, o Día de la Alimentación Solidaria, celebrado este sábado 8 de junio

“El menú que se servirá a continuación es el mismo que hoy han tomado en este comedor, o se han llevado en táper para comer en casa, cerca de quinientas personas necesitadas de Madrid”; “ha sido cocinado con cariño y profesionalidad por el equipo de seis personas dirigidas por las Hijas de la Caridad y ha sido posible gracias a la generosa donación de Fundación Alimentum, y a la labor impecable de la Federación Española de Bancos de Alimentos”.

Es el encabezamiento de la Carta del Día de un restaurante muy especial, en el que desde hace más de un siglo la congregación Mª Inmaculada de las Hijas de la Caridad ofrece un generoso menú para quienes pasan por una situación personal, social y económica delicada. Se trata del comedor social más antiguo de Madrid, al que cada día asisten medio millar de personas, algunas en representación de sus familias.

Es una de las instituciones intermediarias que, junto a Cáritas, Cruz Roja, Aldeas Infantiles, Comisión Española de Ayuda al Refugiado, numerosas parroquias, ayuntamientos, comedores sociales, residencias de mayores y centros de acogida colaboran con Fesbal, la Fundación de Bancos de Alimentos, que a su vez agrupa a 55 bancos de alimentos distribuidos por toda España. En paralelo, la Fundación Alimentum, integrada por 25 grandes compañías agroalimentarias, aporta anualmente ocho millones de kilos de alimentos y bebidas, equivalentes a 40 millones de raciones. A éstas se suma otro millón más de raciones, consecuencia de las 200 toneladas de productos donadas por Alimentum en el 8J.

“La sociedad española es muy consciente de la pobreza y queremos que esta iniciativa con Fundación Alimentum nos ayude a contagiar ese nivel de compromiso a otras empresas, ya que su aportación es fundamental para asumir el reto de colaboración con 7.400 instituciones benéficas, así como atender a 1,2 millones de personas”, dice Miguel Fernández, director General de Fesbal. Esta asociación obtiene y distribuye gratuitamente alimentos y bebidas entre una red de 55 bancos de alimentos, atendidos por un batallón de casi 3.250 voluntarios que durante el año pasado repartieron más de 150 millones de kilos de alimentos o, lo que es lo mismo, ayudaron a 1,2 millones de personas.

Josefa Pérez, directora del comedor social María Inmaculada.

La cadena logística gestionada por Fesbal se inicia con la compra, a partir de donaciones económicas, la clasificación de los alimentos y bebidas donados, el almacenamiento, conservación y distribución de los mismos a las 55 unidades que posteriormente y a través de las 7.402 entidades benéficas intermedias llegan en forma de 758,2 millones de raciones.

Atención al cliente

“Tenemos la mala costumbre de comer a diario”, dice con cierta ironía Josefa Pérez, una entusiasta Hija de la Caridad y responsable de uno de los comedores sociales con mayor raigambre en Madrid; “y eso es lo que hacemos aquí los 365 días del año: diseñar menús, conseguir los ingredientes, cocinarlos y servirlos a más de 500 personas al día, a quienes tratamos como clientes de un restaurante, además de apoyarlos con seguimiento por parte de nuestro equipo de trabajadores sociales”.

Porque en este comedor social, sito en el paseo del General Martínez Campos, se sabe que existe una estacionalidad también en materia solidaria, de forma que todo el mundo se vuelca durante las fechas navideñas, mientras que en época estival los bancos de alimentos ven menguadas sus existencias, a lo que se suma el cierre de una gran parte de comedores sociales y residencias.

“La pobreza, la falta de recursos, es lo que nos hace diferentes”, dice Josefa, mientras muestra a los asistentes la forma de proceder en fila para la obtención del menú en este comedor social; “hablamos de inmigrantes cuando se trata de personas sin recursos y dado que es algo de lo que no estamos exentos ninguno, invito a que hagamos Navidad todos los días del año”.

Seguimos a Josefa en fila. Cogemos la bandeja-plato donde el equipo de cocina nos va sirviendo según preferencias: sopa o ensalada de pasta como primero, hamburguesa de pollo con queso y ensalada de segundo, ciruelas rojas o flan como postre y café con leche. Todo un menú de primer orden bajo el que subyace un lema: “Si puedes, DAS”.

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