Miguel Ángel Velázquez, director del Centro de Investigación en Valores Sociales y Empresariales: “Cuando uno no se quiere, se estorba”

Silvia Resa

Desde hace una década dirige el CIVSEM, dependiente de la fundación vinculada al grupo Calidad Pascual, con Tomás Pascual y Pilar Gómez-Cuétara como patronos. Él es coach, además de psicólogo comprometido con la causa del mencionado centro, cuyo objetivo se centra en la creación e implementación de valores no sólo en las empresas, sino también en la sociedad; es por esto por lo que organizan cursos de diversa duración y enfoque, algunos de los cuales, por cierto, son gratuitos.

“La formación que impartimos tiene como objetivo conectar lo personal con lo empresarial, identificando talento, recursos y potencial cognitivo y emocional, que es donde radican todas las herramientas y fortalezas de la persona”, dice Miguel Ángel Velázquez; “es entonces cuando aparece la orientación profesional y cuando se conectan los sueños y la realidad, para posteriormente proyectarlo hacia lo social, hacia los demás”.

“En este sentido, diseñamos cursos y seminarios enfocados a diferentes colectivos de personas que desean reenfocar su vida desde una perspectiva que les abra nuevas posibilidades”.

Para ello disponen de un equipo de 120 formadores y más de 1.500 coaches voluntarios.

¿Qué valores se aprende a identificar en CIVSEM?

Son cinco los valores en los que hacemos hincapié a través de nuestros cursos; se trata del respeto, la confianza, el compromiso, la integridad y el coraje; todos son igualmente importantes e irrenunciables. El primer valor, respeto, tiene que ver con querer la diversidad, de tal forma que sea cual sea la condición socioeconómica, de género o ideológica del resto de compañeros la acepto y aprendo de ellos.

La confianza implica un trabajo a tres niveles, que son la autoestima, relacionada con la seguridad en uno mismo, aprender a confiar en los demás, que permite avanzar sin miedo y por último la confiabilidad, es decir, crear entornos de confianza mediante el valor de la palabra, sumado a su vez al valor del compromiso. Este último es el tercer valor y parte desde la elección, pues implica hacerse cargo de la propia vida. En este sentido, cuando preguntas a una persona por qué está donde está habla de circunstancias; se trata de que ese individuo sepa dónde desea estar, que es lo que cambia su trayectoria.

La integridad es el cuarto valor en liza y tiene que ver con la construcción de nuestra propia vida, pues cada paso que doy me construye en una dirección. Es por tanto la coherencia personal para alcanzar nuestros propios objetivos, planteándonos qué pasos hemos de dar.

El último valor es el coraje, como sumatorio de valentía y acción; supone que las reflexiones han de hacerse operativas, es decir, si se hacen planteamientos han de terminar en acción, pues en caso contrario derivan en frustración y en una reducción de la autoestima. Éstos son los cinco valores que crean el programa y que de alguna manera funcionan como metavalores, es decir, el valor que concedemos a los diversos valores, que son propios en cada persona.

¿Para qué crees que las personas acuden a estos cursos?

Intuyo que desean formar parte de un nuevo movimiento transformador del mundo; son personas que se están renovando y desean compartir; en CIVSEM se reúnen como grupos de acción, de reflexión para realizarse energéticamente. Se trata de un movimiento de socios desde el que se desarrolla una economía social pues mediante el pago de una cuota se abona una cantidad a quien imparte el curso, lo cual sirve de germen laboral.

Nuestros cursos DPOP (Desarrollo Personal y Orientación Profesional) se dirigen a tres segmentos: jóvenes mayores de 18 años y adultos, adolescentes de entre 13 a 18 años y a niños de entre ocho a doce años.

Disponemos de dos programas de coaching social en Madrid y Málaga, DPOP online repartidos entre dos módulos de seis semanas cada uno y con un coste de 90 euros por módulo y el curso de diez meses de formación de coaches. Este último con una serie de claves que llegan a la educación de familias y de cuidadores y que implica una transformación de la sociedad mediante el impacto de ese coach en su propio grupo. Dicho programa de formación de coaches es el mejor, pues la persona trabaja no sólo desde la acción, sino desde la transformación profunda.

¿Qué es lo que busca la gente con más insistencia?

Llega un momento en el que algunas personas se sitúan en el “quién soy” y se plantean un nuevo proyecto de vida; como coach me encuentro con directivos de probado éxito social y profesional que sin embargo en lo personal se sitúan en el victimismo; entonces se trata de remover a través de la formación y desde el coaching individual, ontológico o del ser, mediante preguntas y acompañamiento que permitan al coach o cliente conocer sus anclajes y elegir su objetivo, en suma: dónde quiere estar.

¿Es la soledad el estigma social de este tiempo?

La actitud ante la soledad está relacionada con los valores que antes comentaba: el respeto, la confianza y autoestima, el compromiso, la integridad y el coraje con uno mismo; es el “me veo, me quiero”; cuando uno no se quiere a sí mismo, se estorba. De ahí que haya personas que no puedan estar solas, que necesiten que de alguna forma exista ruido alrededor, pues lo que más temen es a ellas mismas.

Entonces, ¿es que no sabemos querernos?

Creo que en ocasiones necesitamos hacer una parada en boxes, para asumir responsabilidades y tomar consciencia desde lo emocional, averiguar desde qué emociones vivimos la vida.

Coaches, mentores, asesores e incluso hipnotizadores ofrecen diversas soluciones a ese malestar emocional de las personas, creando un espectro de terapias y disciplinas difícil de desenmarañar, ¿es el coaching la mejor baza?

El coaching permite a la persona ver cómo se posiciona en la vida y cuáles son sus anclajes y esto lo hace desde la esfera cognitiva, a través del lenguaje y la comunicación, la esfera emocional, es decir, desde qué emociones se vive la vida y desde la corporalidad: en qué medida el cuerpo nos permite alcanzar las metas. Supone una apertura y una gran transformación.

Una de las tendencias en el logro del bienestar se centra en el inconsciente ¿es ahí donde está la clave de la curación emocional?

Considero que la clave reside en lo que se hace consciente a través de la acción y de los resultados de la persona. A veces desde el “no me merezco” nace la figura del saboteador, de la que el individuo es capaz de darse cuenta cuando el inconsciente se hace consciente.

 

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