© Maíra Villela.

El festival Eñe se desmelena

En su novena edición, a celebrar entre el 23 de octubre y el 5 de noviembre, permite el acceso gratuito a todas sus actividades.

 

Silvia Resa

¿Déficit de atención lectora? ¿depresión por sobreexposición digital? ¿enganchado a las series? Cuéntaselo a tu librólogo, reza la leyenda de una de las actividades programadas dentro del Festival Eñe, que pone a disposición de lectores de diversa condición un servicio de consulta médica literaria para atajar lo que para tan eminentes doctores es un diagnóstico acertado: carencia de libros en el día a día del español medio.

“Este año vamos a convertir a Eñe en una travesía, en una expedición que sabemos cuándo empieza, pero no cuándo termina”, dice el escritor y periodista Antonio Lucas, al alimón director Literario del Festival Eñe, que se celebra en Madrid entre el 23 de octubre y el 5 de noviembre y que por primera vez es gratuito.

Dicen sus responsables que no han esperado alcanzar la década de ediciones para realizar cambios, por lo que en la novena se han plantado y han decidido abarcar nuevas disciplinas que de una forma u otra tienen nexo con la literatura.

“Eñe es un festival, no es un seminario ni un encuentro académico”, dice Lucas; “por ello me inspiré en lo que tenía menor presencia, como el periodismo, la poesía o el teatro”.

Foto: Maíra Villela.

Son 139 autores repartidos entre medio centenar de actividades cuya sede principal es el Círculo de Bellas Artes, pero que en esta ocasión se abre a nuevos escenarios como el Instituto Cervantes, la Biblioteca Nacional, la Casa del Lector, Centro-Centro Cibeles, Casa de América, embajada de Colombia en España, Club Matador y Mini Hub.

“Festival Eñe tiene multipantalla”, dice el director Literario, al señalar que algunas actividades se desarrollan de forma paralela; “lo cual obliga a elegir y genera un flujo incesante de lectores, por otra parte nuestro público más interesante”.

Para quienes lean menos o casi nada también hay espacio: el consultorio médico literario. Autores y maestros de las letras como Marta Sanz, Javier Sagarna, Elvira Navarro, Bruno Galindo, Jordi Costa o Marcelo Luján, entre otros, pasan consulta durante los seis primeros días de festival en diversas bibliotecas madrileñas “recetando el libro más adecuado para aliviar esas dolencias que parecían no tener remedio”.

Algunos autores que nunca han estado en Eñe han accedido a participar en esta edición; es el caso de Arturo Pérez-Reverte, Raúl del Pozo o Javier Marías; “todo está enfocado a transmitir que leer o escribir implica no aceptar lo irremediable”, apostilla Antonio Lucas.

© Maíra Villela

Se trata de una convocatoria abierta a todos, incluidos los más pequeños, que también tienen su lugar en Eñe Minúscula. Actividades como talleres, cuentacuentos y títeres se alían para fomentar la lectura entre el público infantil.

Poesía, teatro, ilustración, fotografía, filosofía y cine son otras disciplinas que han encontrado su horma en la literatura gracias a Eñe. El humor del colectivo Mongolia o las letras de las canciones de Vetusta Morla son también parte de estas sinergias con lo literario en Eñe, festival que también guarda espacio para los encuentros profesionales entre editores nacionales y foráneos con periodistas especializados en información cultural.

No hay tiempo que perder, que el festival se desmelena.

 

 

 

 

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