Imagen: Matt Nelson/ Unsplash.

Cuarentena, amores perros y felinos

Beneficios mutuos de tener una mascota, a pesar del confinamiento.

Silvia Resa López

Hace unos días se hacía viral la oferta de préstamo de perros para salir con ellos a pasear; las tarifas, entre los diez y los noventa euros, eran parte de la estrategia oportunista de algunos dueños para burlar la orden de encierro decretada como forma de protección frente al covid19. Afortunadamente, la mayoría de canes y felinos viven en hogares en donde forman parte de la familia, siendo un miembro más que aporta y recibe los beneficios de tal vínculo

Estar en cuarentena es una dura prueba para todos, pero también para los perros. Dependiendo de las razas, requieren liberar más o menos energía, lo que ahora es difícil dadas las restricciones de salida, básicamente dar una vuelta a la manzana y de regreso a casa. Los expertos recomiendan suavizar este nuevo escenario mediante una serie de consejos:

Paseos cortos, pero con recompensa; “debido a las restricciones deben ser más cortos, única y exclusivamente para que el perro haga sus necesidades y vuelva a subir a casa”, dice un experto de Edgar & Cooper, compañía belga y una de las líderes en el sector de alimentación para mascotas; “si bien es cierto que esta acción es algo mecánica, el hecho de estimularle de vez en cuando con algún premio o una chuche como recompensa pueda aliviar su frustración de no poder estar más tiempo en la calle”.

Hazle caso y dedícale tiempo: “sería recomendable dedicar más tiempo a nuestra mascota ahora que nos sobra”, dicen en Edgar & Cooper; “jugar con él, acariciarlo o sencillamente dejarle que esté a nuestro lado mientras trabajamos o vemos la televisión compensarán los paseos cortos y además le hará sentir más tranquilo y apreciado”.

Manjares para comer: “no hay mejor premio para un perro que la comida; aprovecha para darle algo diferente a lo de siempre”, dice el experto de Edgard & Cooper, que recomienda “combinar su pienso habitual con comida húmeda de diferentes sabores e ingredientes, además de alguna golosina de bolsillo para premiar su comportamiento”. Al reducir el nivel normal de actividad física, es preciso que las golosinas sean de bajo aporte calórico.

Adiéstralo y enséñale un nuevo truco: Es el caso del “Tira y Afloja” idóneo para cachorros: sólo se necesita una cuerda o un trapo viejo que él cogerá con su boca, mientras nosotros tiramos del otro extremo, para soltarlo de pronto y vuelta a empezar. El escondite: si tu perro sabe quedarse quieto, hará este juego mucho más fácil, si no busca un ayudante para que mantenga al perro quieto mientras te escondes. Con niños puede ser aún más estimulante. Juego de inteligencia, tapers con golosinas: ideal para perros nerviosos, ya que consigue relajarlos. Introducir trozos de comida o golosinas en el interior de tapers transparentes. Coloca un premio en el fondo del taper y ponlo en el suelo; coloca el segundo en la parte superior e introduce otro premio y por último coloca otro táper encima e introduce otra golosina en su interior. Déjalo abierto para que tu perro consiga el primer premio fácilmente y así se motivará para buscar el del siguiente nivel.

Aprovecha para mejorar su imagen e higiene. “Ahora es el momento de cortarle el pelo, las uñas e incluso de hacerle un leve cambio de imagen a tu mascota”, dicen en Edgar & Cooper; “aprovecha para bañarlo más a menudo, cepillarle el pelo, e incluso echarle colonia para perros”.

Imagen: Edgar Cooper/ Unsplash.

El mix mascota-niños

Cuando en la familia hay niños, la presencia de una mascota, en concreto un perro, puede ayudarles con sus emociones. Según el estudio “Análisis científico sobre el vínculo entre personas, perros y gatos” de la Fundación Affinity, casi la mitad de los niños que tienen mascota la consideran su fuente de apoyo emocional por detrás de sus padres. En el análisis se recoge que “los lazos afectivos que los pequeños crean con sus perros los ayudan a superar la sensación de miedo o tristeza, ya que recurren a sus mascotas de forma habitual para abrazarlos y encontrar alivio en estas situaciones”; “si tienen un problema, buscan en ellos el consuelo, patrón conductual que posteriormente repiten de adultos”.

Existe otra razón, como es que el perro favorece  el desarrollo educativo y social, “por lo que crecer con ellos es óptimo y saludable, además de fomentar habilidades sociales y contribuir a establecer un comportamiento cívico y la asunción de responsabilidades”.

Según la Real Sociedad Canina de España (RSCE) no todos los canes tienen el temperamento que se adecúa a los más pequeños, por lo que recomiendan “que sean perros tranquilos y estables, que no se pongan nerviosos con facilidad ni se exciten, puesto que los niños son muy activos y necesitan un compañero de juegos que compense esta hiperactividad con calma y serenidad”. Los expertos de esta organización aconsejan que no se trate de animales con “una dominancia excesiva o con un umbral bajo de agresividad o excitabilidad”.

Si los niños de la casa son menores de siete años, los expertos de la RSCE recomiendan perros de razas grandes tales como Retriever, tanto Labrador como Golden, Beagles, Spaniels o Perdiguero de Burgos; “no es conveniente apostar por un cachorro de raza miniatura, ya que pueden sufrir algún daño no deseado al jugar con ellos”. Cuando los niños son más mayores son ideales las razas de perro “de compañía” como Chihuahua, el Maltés, el Shih Tzu, el Yorkshire Terrier y otras quizá menos conocidas como el Cavalier King Charles, el Toy Ruso o el Grifón Belga. “Con cerca de cuatrocientas razas de perros reconocidas en el ámbito internacional, existe un perro adecuado para cada persona o familia”, dice Julián Hernández, presidente de la RSCE; “que se adapta mejor a su estilo de vida; lo más importante a la hora de elegir entre una u otra es obtener toda la información con antelación y tomar una decisión bien fundamentada y responsable, para que tener un perro no sea fruto de un impulso sino de una decisión que nos acompañe toda la vida, procurándole la educación y bienestar necesarios”. 

Fundada en 1911, la Real Sociedad Canina de España (RSCE) es considerada como “la voz del perro” en nuestro país; entre sus objetivos está garantizar que las razas caninas, consideradas un patrimonio antropológico, cultural e histórico, sigan cumpliendo la labor que desempeñan en nuestra sociedad desde siempre, esto es, como animal de compañía, de salvamento, de protección, de prevención o de guía, entre otras funciones. Su leiv motiv es el de “promover el papel esencial que tienen los perros de raza en la sociedad y la necesidad de conservar su legado”.

Amores felinos

Considerados como enigmáticos, fascinantes, individualistas e incluso dominantes, se dice que el gato “nos permite vivir en su casa”. Se trata de otra de las mascotas familiares favoritas y a pesar de su carácter independiente, también requieren nuestra atención y afecto. Los expertos de Edgar & Cooper nos cuentan algunas de sus peculiaridades: “aparecieron en la tierra antes que la mayoría de los actuales animales domésticos, sin embargo, han sido de los últimos en ser domesticados”; “no obstante, se cree que pudieron ser domesticados hace unos 10.000 años por los primeros agricultores de Oriente, extendiéndose posteriormente hacia Europa”.

Imagen: Mikhail Vasilyev/ Unsplash.

Relaciones: los gatos se sienten los dueños de la casa en la que cohabitan con las personas; cuando frota su cuerpo o cabeza con alguien o algo es porque está marcando su territorio. Si se pone bocarriba significa que tiene confianza con esa persona, ya que en esa posición no podría defenderse de un ataque. Pueden saludar rozando su nariz con las personas y también manteniendo la cola tensa en posición vertical. El cerebro de un gato se parece en un 90% al de un ser humano. De hecho, ambos tienen en su cerebro las mismas regiones dedicadas a las emociones.

Maullido: salvo los recién nacidos, que maúllan para comunicarse con sus madres, los gatos adultos sólo lo hacen para comunicarse con los seres humanos, siendo capaces de emitir más de un centenar de sonidos diferentes. No obstante, cada felino tiene su propio maullido y ronroneo que lo diferencian de los demás.

Ronroneo: el ronroneo, por lo general, significa tranquilidad, pero no siempre, ya que también pueden hacerlo cuando están enfermos o asustados y lo hacen para tranquilizarse a sí mismos.

Olfato: los gatos no sólo huelen con la nariz, también huelen con un órgano llamado de Jacobson situado entre la nariz y la garganta, en la parte superior de la boca. Por eso a veces se quedan con la boca abierta, para asimilar mejor los olores. Los bigotes les sirven para medir las distancias y tienen un total de 24 agrupados de cuatro en cuatro. Los mudan periódicamente y son terminaciones nerviosas que sirven como detectores del aire que, combinados con su sentido del olfato, contribuyen a aguzar la identificación de cualquier olor.

Imagen: Michael Sum/ Unsplash.

Saltos: saltan hasta una altura siete veces superior a la suya. Se cuenta el caso de Andy, el gato que tiene el récord de caída más grande (no fatídica) ya que sobrevivió a una desde un decimosexto piso.

Sueño: duermen entre 16 y 18 horas diarias, pero incluso dormidos están alerta a cualquier estímulo. Les gusta hacerlo con el dorsal apoyado en algo, evitando que algo les sorprenda por detrás.

Estrés: cuando un gato se estresa se dedica a arañar objetos en posición vertical para relajarse. Ese estiramiento activa su circulación y tonifica su cuerpo.

Alimentación: la dieta del gato debe contener cierta cantidad de grasa ya que su organismo no la produce de manera natural. Los gatos detestan los limones, la cebolla, el vinagre y prácticamente cualquier producto cítrico. Algunos alimentos para humanos son tóxicos para los gatos, como por ejemplo el chocolate.

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