Comprar desde la distinción

LGTBI, un colectivo heterogéneo agrupado por sus tendencias de consumo

Silvia Resa

Lesbianas, gays, transexuales, bisexuales e intersexuales, agrupados bajo el acrónimo LGTBI, constituyen un grupo de consumo interesante para la gran distribución. Es lo que se concluye del estudio “Consumo con orgullo”, primero centrado en las características de este colectivo, cuyo perfil los define como innovadores, marquistas, bien informados, sibaritas y con una cesta de la compra que también incluye bebidas alcohólicas, isotónicas y energéticas.

Representan el 10% de la población española actual, son el 40% más sibaritas que los clientes heterosexuales y constituyen un grupo tan heterogéneo como los segmentos que integra.

De este modo, los compradores gays se caracterizan por un consumo de experiencias; no obstante, su alto poder adquisitivo los aleja de los clientes transexuales, con un perfil de persona desempleada y con ocupaciones que les proporcionan un menor poder adquisitivo.

Habida cuenta de las diferencias, el informe marca aspectos distintos entre el consumo de los LGTBI y el de los heterosexuales, mediante la comparación de hábitos seguidos por unos y otros. Por ejemplo, los primeros suelen ser hedonistas en sus elecciones, ahorran para un fin concreto como unas vacaciones o la adquisición de un vehículo, son marquistas y suelen estar bien informados.

Se inclinan por los productos de la gama Premium motivados por la experiencia que proporcionan, lo que según los responsables del informe constituye un eje transversal “que se cruza con sus preferencias por lo ecológico y la conveniencia”.

Esto explica que el canal online lo utilicen el 11% más en sus compras que los heterosexuales, que se informen previamente el 39% más que estos últimos o también su alta propensión a leer la información sobre nutrientes de las etiquetas.

Otras particularidades de los consumidores LGTBI, también relacionadas con la alimentación, son su preferencia por los productos bio, enriquecidos, sin lactosa y las leches vegetales, los cuales consumen una media de entre tres y cuatro veces por semana.

Sin embargo, no se distinguen de la tendencia de los compradores heterosexuales en el consumo de alimentos bajos en grasa, en azúcar y en sal. Aquí ambos colectivos empatan.

Salud y culto al cuerpo

Los consumidores LGTBI tienen el culto al cuerpo como prioridad, lo cual manifiestan a partir de hábitos como el de seguir una dieta y no sólo por criterios de salud, como se manifiesta en su intención por reducir el estrés, sino también estéticos. En ambos casos el citado colectivo se empeña hasta el 40% más que el consumidor heterosexual.

Como quiera que el deporte permite aunar y completar tales objetivos, el comprador LGTBI se caracteriza por modalidades individuales, de modo que practican crossfit, deportes de agua como la natación, de fuerza o también footing y running en mayor porcentaje que los heterosexuales (56% más para el primero y el 28% más para las dos últimas modalidades deportivas, respectivamente).

“España avanza a pasos agigantados en materia de integración y diversidad”, dice Gustavo Núñez, director general de Nielsen Iberia; “pero todavía el consumidor LGTBI vive una realidad social algo diferente del heterosexual y en su día a día está más expuesto a la discriminación, lo cual debe ser tenido en cuenta por parte de las marcas a la hora de acercarse y conocer sus demandas y necesidades, para diseñar estrategias certeras”.

El informe “Consumo con orgullo” ha sido elaborado por la consultora Nielsen a partir de una encuesta a 600 personas LGTBI y heterosexuales residentes en España y con edades comprendidas entre los 18 y los 75 años. Según sus responsables, se trata del primer informe dedicado a este colectivo que se realiza tanto en España como en Europa.

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