Ángel Amador, DirCom de Trapa: “Uno siempre vuelve a los lugares donde fue feliz”

Silvia Resa

Para los consumidores más maduros, los bombones cortados son el símbolo de la empresa chocolatera Trapa, fundada por los monjes Trapenses a finales del siglo XIX. Para los millenials en cambio la compañía todavía no es tan conocida, por lo que ha iniciado una labor de comunicación centrada en aunar tradición y modernidad a través de las redes sociales, el espacio en el que se mueve la penúltima generación. Ángel Amador, director de Comunicación de Trapa, nos cuenta el secreto de esta emblemática empresa chocolatera.

¿Qué hace un chocolate alternando con productos saludables en un momento de preocupación por lo natural?

Lo primero es definir qué es saludable y qué no, pues al investigar encontramos que una gran parte de las dietas incluyen el chocolate dado su poder saciante y su aporte de energía; es por ejemplo un alimento idóneo para tomar por la noche, después de una cena temprana. Es decir, esto es como todo: si te comes una tableta cada día es posible que engordes, si no como cualquier otro alimento.

La composición incluye una mayor proporción de cacao, pues ello supone menor cantidad de azúcar, de hecho trabajamos al punto de conseguirlo sin azúcar, por la preocupación por la incidencia de tal componente en la salud, obteniendo referencias cada vez más saludables.

¿Se volcará Trapa en la nueva tendencia healthy?

La tendencia se inclina cada vez más hacia lo saludable; no obstante, la fórmula para hacer chocolate es cacao y azúcar y es desde donde partimos; en este sentido nuestra marca Stevia se elabora con un edulcorante extraído de una planta pero sin proceso de refinado, como en el caso del azúcar. Con esto quiero decir que nuestros chocolates son los más sanos, todos sin gluten.

Tenemos la obsesión sana por lo saludable y aunque hemos de virar hacia las tendencias de consumo, hemos de hacerlo sin fallar a nuestras bases: la tradición de los monjes trapenses. Esas bases están mejoradas y el secreto reside en la receta original. Es decir, guardamos la esencia de lo que somos, aunque la marca evolucione.

¿Qué es Trapa como empresa?

Trapa es una compañía que cuenta con 150 trabajadores, más de 120 distribuidores en España y presencia en 52 mercados, entre los que destacan Italia, Polonia, Países Bajos, Suecia, Hungría, Kuwait, Egipto, Israel, Corea o Japón. Dispone de un portfolio de casi 300 referencias fruto de la innovación.

En dicho surtido sobresalen los bombones cortados, que fueron los primeros que se elaboraron en España en 1969, así como sus tabletas de chocolates con stevia natural o la gama Trapa Kids especialmente pensada para los más pequeños de la casa. Todos los chocolates son sin gluten, libres de grasas hidrogenadas y de ácidos grasos trans.

Por el momento la progresión es buena, pues en cuatro años hemos llegado hasta mercados como Israel, Emiratos Árabes, Marruecos o Rusia, que se han convertido en nuestros principales compradores.

Somos una de las firmas chocolateras más antiguas, icónicas y queridas de nuestro país, una empresa pionera y 100% española que hace tres años inició un nuevo rumbo de la mano de una familia palentina que quiso invertir en su tierra, asignando a Carlos Monzón el cargo de gerente. En este sentido y en el marco de nuestro nuevo posicionamiento, la prioridad este año radica en potenciar la transparencia informativa y el reconocimiento de la marca.

¿Cómo lograréis este objetivo, especialmente entre las generaciones más jóvenes?

Lo primero ha sido definir nuestro target, aunque es un producto que consumen desde la infancia hasta los 90 años, por poner un límite. Nuestro color es vivo y llama la atención, cara a recuperar el espacio perdido en los lineales durante la antigua gestión por parte de Rumasa. No obstante, en el mercado español ya digo que somos una marca muy querida, pero pretendemos atraer a ese público que todavía no nos conoce, llegar a los clientes jóvenes para quienes somos una enseñanueva, sólo hay que encontrar los canales adecuados.

La gente de más de cuarenta años nos conoce; los de menos de treinta no tienen quizá ni idea, por lo que tenemos que llegar a ellos.

La penúltima generación de millenials, entre los que me incluyo, valoramos la historia y la tradición, por lo que aquellas empresas centenarias que sigan en el mercado las ponemos en valor, aunque con una puesta al día; me refiero por ejemplo a las redes sociales, que junto a los medios online centran nuestra estrategia, sin olvidar por supuesto la comunicación offline.

Desde el próximo mes de abril organizamos visitas a la fábrica para colegios, universidades y grupos de particulares interesados. El rango de edades abarca desde los doce años hasta los 18 para escolares y la visita comprende las áreas de producción, envasado, un histórico con las máquinas usadas antaño para la elaboración del chocolate, una exposición de fotos y la finalización en la tienda.

Entonces, ¿chocolate para todos?

Tradición y calidad son valores que transmitimos, actualmente más que nunca; lo primero significa que sabes lo que haces, aunque íntimamente ligado a lo segundo: la calidad que se manifiesta en el uso de los mejores cacaos y una elaboración a la antigua usanza, pero con tecnología.

Estos y aquellos valores han quedado plasmados en la última campaña navideña, en la que figura una familia tradicionalcon un toque moderno retratado en la figura de la abuela, como expresando el “así somos”.

Y es que uno siempre vuelve a los lugares donde fue feliz, idea que a su vez queda plasmada en el eslogan: “Me recuerda al chocolate que tomaba de pequeña”.

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