Teletrabajo
A distancia de la oficina, pero teniendo cerca el ordenador y el móvil. Tal es el perfil de los nuevos teletrabajadores, modalidad laboral hasta ahora casi inexistente en España.

Otra manera de trabajar

La nueva situación social y sanitaria incrementa el número de teletrabajadores.

Silvia Resa López

Imágenes: Unsplash.com

A distancia de la oficina, pero teniendo cerca el ordenador y el móvil. Tal es el perfil de los nuevos teletrabajadores, modalidad laboral hasta ahora casi inexistente en España, aunque con un futuro potencial inmediato, a tenor de la nueva situación socioeconómica generada en el escenario mundial.

Teletrabajar implica disponer de una zona determinada para destinarla a oficina en casa, pero ¿están los hogares acondicionados para esta modalidad laboral en España? Según el informe “Quiero vivir mejor”, de la Asociación Nacional de Distribuidores de Cerámica y Materiales de Construcción (Andimac), los españoles puntúan con un 7,83 el acondicionamiento de sus casas para trabajar desde ellas, aunque lo rebajan hasta el 6,9 cuando se trata de evaluar otros aspectos tan relacionados con esta nueva modalidad laboral, como son la conectividad, el aislamiento acústico, la accesibilidad o el aislamiento térmico.

Todo parte de la iniciativa “Cuida tu casa”, mediante la que la patronal del sector pretende conocer cómo se vive dentro de las viviendas españolas. Dicho concepto “surgió ante la necesidad de transformar la industria de la construcción, a la que la crisis por abusos financieros sumada al envejecimiento de la población transformó en otra sin estructura y caracterizada por los malos acabados”, dice Sebastián Molinero, director de Andimac; “otros aspectos tienen que ver con el día a día de las personas y existe además un condicionante cultural debido al clima, como es el menor tiempo de estancia en el hogar, así como una percepción de valor menor del mismo, al menos hasta ahora; sin embargo, los nuevos modelos de trabajo implican que con la reforma se persigue mucho más que sólo un efecto estético”.

Según Andimac, “al margen de situaciones excepcionales como la que acontece, la vivienda es el lugar en el que habitualmente pasamos más tiempo, por lo que debería encontrarse en unas condiciones que garanticen el descanso, el bienestar y la calidad de vida de quienes la habitan”. 

Sin embargo, los resultados del citado estudio concluyen que los españoles consideran que viven en mejores condiciones de las reales, “porque nos acostumbramos a las incomodidades que puede ocasionar las idas y venidas de cobertura, los ruidos molestos, las humedades o las pérdidas de temperatura”, dicen en la patronal, que apoya tal argumento con cifras: “hasta hace diez años, los españoles destinaban el 1,5% del presupuesto familiar a la mejora de sus viviendas, a pesar de que las pisan todos los días y de que es su inversión más importante, por delante del automóvil, a cuyo cuidado y mantenimiento dedican el 5%”; “este hecho provoca que, más allá de las telecomunicaciones, la realidad habitacional de las viviendas sea, en líneas generales, muy inferior en cuanto a prestaciones”.

Ventajas de la distancia

Pero ¿a cuánto asciende el teletrabajo en España? Según un estudio de la Fundación Adecco, referido al último cuatrimestre del pasado año, cerca del 8% de las personas ocupadas en aquel momento practicaron el teletrabajo, lo que viene a representar 1,5 millones de trabajadores, que es un nuevo máximo histórico, al superar en 4 décimas la tasa correspondiente al periodo septiembre-diciembre en 2018.

Canarias con el 6% de teletrabajadores entre su población ocupada, País Vasco y Asturias, cada una con el 6,8% fueron las comunidades con menores porcentajes, mientras que las más teletrabajadoras fueron las autonomías gallega, con el 10,3% de la población ocupada y extremeña, con el 10,2%. Le siguen los navarros, con el 7,4%; precisamente en la Comunidad Foral el empleo a tiempo parcial representa casi el 17% de los ocupados.

El incremento del teletrabajo se reparte entre una docena de autonomías, lideradas por la balear, con el 2,5% más y la catalana, con el 2,1% de crecimiento. A la contra, madrileños y asturianos, con decrementos respectivos del 0,3% y 0,1% fueron las que manifestaron mayores decrementos.

El citado estudio de la Fundación Adecco destaca las ventajas que el teletrabajo representa para los trabajadores, las empresas y la sociedad; es el caso de la posibilidad de conciliación familia-trabajo, el aumento de la motivación, la reducción de los tiempos muertos y del estrés, el ahorro en los costes de desplazamiento y la mejora de la calidad de vida cuando hablamos de los trabajadores.

El aumento de la productividad, la reducción de los costes de infraestructuras, un menor índice de absentismo, la retención y el aumento de captación de talento, el fomento de la innovación, debida al uso y desarrollo de nuevas tecnologías, el impulso a la responsabilidad social corporativa y la posibilidad de apertura hacia nuevos mercados son las ventajas para las compañías.

En el ámbito social, el teletrabajo favorece la cohesión, derivada del aumento de la calidad de vida de los españoles; permite la plena inclusión, al sumar aquellos segmentos más inactivos, dada la imposibilidad de desplazamiento hasta el centro de trabajo y, por último, contribuye a la sostenibilidad medioambiental, al reducir los desplazamientos de sus trabajadores.

Trabajar desde casa tiene muchos puntos positivos; entonces ¿a qué se debe que se haya tenido que producir una alarma sociosanitaria para activarlo en el mercado laboral español?

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