Teletrabajo: entre el móvil y la visita a la nevera

Consecuencias derivadas de las rutinas virtuales del trabajo desde casa.

Silvia Resa López

Quedarse en casa no significa dejar de cuidarse, reza el eslogan de un anuncio de una conocida marca de productos lácteos, mientras sus protagonistas hacen ejercicio, comen platos saludables y manejan su ordenador. Todo ello al parecer en una proporción idónea de tiempos. Esto es en la ficción; en la vida real, la cuarentena ha activado en nosotros nuevos hábitos, siendo el teletrabajo el origen de alguno de ellos; por ejemplo, el uso indiscriminado del móvil durante la jornada laboral o también las numerosas visitas al frigorífico, léase también armario suministro o tarro de las chuches. Son los nuevos efectos de trabajar desde el domicilio.

El 86% de los españoles que trabajan desde casa utilizan el teléfono móvil en horario laboral, el cual se reparte entre la mañana y la tarde, y que para el caso del dispositivo citado tiene un uso continuado incluso durante la franja horaria comprendida entre las 15 y las 18 horas. Es una de las principales conclusiones del informe “Digital Consumer 24 hours Indoors”, elaborado por la empresa de investigación de mercados Nielsen, que cumple ya su cuarta oleada al medir la evolución semanal del consumo de Internet durante este periodo de confinamiento.

“Los ciudadanos han establecido una rutina virtual en sus vidas, que empieza antes de las 9 de la mañana, cuando el 86% ya coge el móvil”, dice un portavoz de la compañía; “el 29% lo usa para revisar las redes sociales y el 25% para consultar las principales noticias del día en los medios online”. Como complemento, algunas personas mantienen encendida la radio, medio empleado por el 26% de los usuarios para escuchar las noticias.

Imagen: unsplash.com

La parte fuerte de la jornada laboral tiene lugar cada mañana entre las 9 y las 15 horas, cuando el 60% de los españoles envían correos electrónicos y mensajes de whatsapp; en dicho segmento horario el uso del móvil sigue en el 86% “involucrándose en su horario de trabajo y acompañando otros dispositivos destinados al teletrabajo, tales como el portátil y el ordenador de mesa, empleados en estas horas, por lo que ya desde temprano se produce ese efecto de doble pantalla que se prolonga durante toda la jornada de trabajo  en confinamiento”.

El informe de Nielsen recoge otro nuevo hábito, el de las compras online, realizadas desde los dispositivos móviles en horario de trabajo por una tercera parte de los consumidores, es decir, uno de cada tres compra a través de su smartphone en tiempo de oficina. Es lo que Maira Barcellos, responsable de medición de Nielsen Media, describe así: “el consumidor confinado se pasa el día a doble pantalla, pues no deja el móvil ni un momento mientras tiene encendido el ordenador o la televisión”; “la rutina generada entre las cuatro paredes de su casa se ha volcado enteramente en estos dispositivos, indispensables para todas las actividades durante el periodo de cuarentena, desde trabajar a mantener el contacto con los familiares y amigos o consultar las noticias”.

Todo el día conectados

Los españoles sumamos un total de 75 horas semanales conectados a Internet, 12 de ellas dedicadas a navegar por las redes sociales y otras 13 repartidas entre los contenidos generados por expertos, famosos e influencers en You Tube, Facebook e Instagram; “ya pasamos 22 horas semanales con el smartphone en mano, tres más de media que en 2019”, dice Barcellos; “si bien se observan diferencias entre hombres y mujeres, pues ellos utilizan más el ordenador, con más de dieciocho horas semanales frente a poco más de dieciséis por parte de ellas; en cambio en uso del móvil ganan las mujeres, con más de 23 horas de uso cada semana, frente a menos de 21 horas de los hombres”.

Imagen: unsplash.com

La franja horaria comprendida entre las 15 y las 18 horas sigue siendo horario laboral, pues casi el 60% de los teletrabajadores continúan enviando correos electrónicos. En este tiempo, la televisión (Smart TV) incrementa su uso hasta el 32%, el móvil es el dispositivo más utilizado por el 81% de los usuarios y el 40% sigue con el portátil encendido, finalizando el trabajo. A partir de las 18 horas las rutinas laborales dejan paso al tiempo de ocio y descanso, al menos pretendido, pues cerca del 60% de los usuarios vuelven a las pantallas para interactuar en redes y hacer videollamadas. Aquí el smartphone es el dispositivo rey, con porcentajes de uso del 80%. De hecho, después de las 22 horas el 76% de los usuarios no ha soltado el móvil, tanto para atender las redes sociales (41%) como para enviar mensajes whatsapp, no sin antes haber visto alguna de las series favoritas en alguna de las plataformas online, lo que hace el 47% de los españoles.

Las visitas a la nevera

Efecto doble pantalla, variedad de contenidos en la Red y responsabilidades laborales nos tienen prácticamente atados a la butaca durante casi toda la jornada, a no ser que contemos los “viajes” que hacemos al frigorífico, al armario donde guardamos los snacks o a la lata de chucherías para aplacar la sensación de ansiedad que, según los expertos, nos provoca la atención dividida entre dispositivos, contenidos y las personas que conviven con nosotros durante la cuarentena.

La ecuación tiene un resultado simple: estrés derivado de la actividad laboral más sedentarismo más picoteo incontrolado, igual a peor salud física, mental y emocional. ¿Cómo podemos recuperar nuestro bienestar en esta nueva situación de teletrabajo? ¿Qué podemos hacer para organizar nuestro horario de comidas? ¿De qué manera equilibramos el uso de dispositivos para que no nos distraiga de nuestras responsabilidades laborales? Todo ello forma parte del protocolo de seguridad y salud en el trabajo, al que se ha dedicado como Día Internacional el pasado martes 28 de abril.

Por otra parte, también es cierto que la sensación de encierro, de distanciamiento social e incluso de aislamiento, que pueden afectar a nuestra salud mental, se atenúan en gran medida gracias a la tecnología. Y es a través de ella como puede evitarse el desequilibrio psicológico y emocional, según afirma desde la Sociedad Española de Psiquiatría (SEP) uno de sus portavoces: “estar en contacto con las personas en las que uno confía es la mejor forma de reducir la ansiedad, la depresión, la soledad y el aburrimiento durante un aislamiento social por cuarentena”.

Además de lo recogido por el informe de Nielsen en cuanto a uso de dispositivos para navegar por la Red, se sabe que el consumo de esta última ha alcanzado el 80% desde que empezó el confinamiento. En las tres últimas semanas las mayores plataformas sociales han incrementado su actividad en el 55% y hasta el 175% han aumentado las descargas de aplicaciones para realizar vídeo llamadas.

Sea por trabajo, sea por diversión, la tecnología y la Red nos mantienen en posición sedente, lo que según los expertos hay que compensar mediante ejercicio diario y una alimentación equilibrada, que descarte los picoteos o ingestas entre horas. ¿Y qué hay mejor que seguir las pautas de una dieta nutritiva? Es el caso de la Mediterránea “es equilibrada y saludable, está basada en el alto consumo de frutas, verduras y legumbres, unido a los alimentos de origen animal”, dice un portavoz de la Fundación Dieta Mediterránea; “la hidratación es otro de los puntos clave, mediante la ingesta de agua, a lo que se suman productos ancestrales de la cuenca mediterránea como son el aceite de oliva y el vino, como parte del patrón alimentario de la Dieta Mediterránea”.

La citada organización elabora actualmente una encuesta para conocer cuáles están siendo los hábitos alimentarios y el estilo de vida durante la cuarentena, por lo que está realizando entrevistas en los países adscritos al programa Interreg Mediterránea. Desde dicha fundación, con la cual colabora la Organización Interprofesional del Vino (OIVE) nos recomiendan estas diez píldoras mediterráneas:

Aceite de Oliva: Es un alimento rico en vitamina E, beta-carotenos y ácidos grasos monoinsaturados, por lo que se le atribuyen propiedades cardioprotectoras.

Vegetales: Verduras, hortalizas y frutas como fuente de vitaminas, minerales y fibra, además de aportar gran cantidad de agua. Se recomiendan cinco raciones diarias entre todas ellas.

Pan y cereales: Contienen carbohidratos, que aportan la energía que necesitamos cada día.

Frescos y de temporada: Los alimentos poco procesados, frescos y de temporada son los más adecuados, pues además de proporcionarnos gran variedad de nutrientes, nos permiten disfrutar de una experiencia organoléptica completa, a partir de su aroma y sabor.

Lácteos: Se les considera fuente de proteínas de valor biológico, minerales y vitaminas. El consumo de leche fermentada guarda relación con el equilibrio de la flora intestinal, lo que a su vez tiene que ver con el reforzamiento del sistema inmunológico, según algunos expertos en medicina integrativa.

Carnes rojas: Hay que comerla, aunque no muy a menudo y si es posible como parte de guisos o recetas elaboradas, acompañada de vegetales y cereales.

Pescado y huevos: Entre dos y cuatro veces por semana se recomienda la ingesta de pescados azules de pequeño tamaño, y las mismas ingestas en el caso de los huevos, ya que contienen proteínas de alta calidad.

Postres: Como postre habitual los expertos recomiendan la fruta fresca y de temporada, mientras que los helados, dulces y pasteles tendrían que consumirse de vez en cuando.

Agua y vino: Entre litro y medio y dos litros es el volumen de agua que debemos beber cada día. De vez en cuando, una copa de vino, considerado como alimento en el marco de la Dieta Mediterránea.

Ejercicio físico: Estar en forma, mantenerse activo cada día es equiparable y complementario a una correcta alimentación. En periodos de cuarentena como el actual, los expertos recomiendan treinta minutos diarios de ejercicio físico.

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