Historias de turrón y mazapán

Los dulces más clásicos se adaptan a los gustos de los nuevos consumidores.

Silvia Resa

 

Nuevas texturas, porciones más pequeñas, distintos ingredientes y sabores, recetas que sustituyen alérgenos y azúcares, presentaciones como los mazaquitos y bombones de mazapán, turrones de vino, de tarta Tatín, de pipas de calabaza o de chocolate con churros, tabletas artesanas y surtidos de productos pasteleros con base de mazapán son algunas de las 200 novedades para la actual campaña navideña de empresas como Delaviuda, Lacasa, El Avión, 1880, La Logroñesa, Peces o Vicens, cada cual con su propia historia.

Estamos ya en la semana en la que definitivamente se inaugura la Navidad, entre cuya gastronomía destacan las especialidades pasteleras con larga tradición en nuestro país, como son turrones y mazapanes.

Al parecer los consumidores de dulces navideños, especialmente de turrón que es el producto más demandado, pues representa el 80% del total, no tenemos un perfil único; esto es, que nos gusta que nos sorprendan, pero conociendo nuestras preferencias y teniendo posibilidad de elegir entre una oferta lo más amplia posible.

Este año las empresas fabricantes, agrupadas en la patronal Produlce, han apostado por la innovación de sus respectivos surtidos, que en total suman una producción de 34.000 toneladas, de las que el 17% se exportan en su mayoría a destinos de la Unión Europea, como Portugal, Francia e Italia, a Reino Unido, a Canadá, Estados Unidos y países de Latinoamérica así como también a Jordania y Andorra.

En la actual campaña las compañías se han descolgado con 200 innovaciones entre productos, presentaciones e ingredientes, todo un récord según Rubén Moreno, secretario general de Produlce: “el consumidor quiere ser sorprendido cada año, además de encontrar un gran número de opciones y tradición”.

La Confitería Delaviuda y El Almendro son marcas de la empresa Delaviuda, nombre otorgado por el papel desarrollado en la empresa por María Rojas entre 1927 y 1931, tras quedar viuda de Manuel López y conseguir sacar adelante la confitería; una historia de esfuerzo y dedicación que esta campaña se concreta en productos como la bandeja surtida de turrones de chocolate, con 18 porciones envueltas de forma individual.

El turrón crujiente de café con canela de Ceylán es otra de las innovaciones de Delaviuda Confectionery Group dentro de su línea de pralinés.

El Avión se fundó en 1928 y la inauguración tuvo lugar en la base aérea de Logroño, de ahí su nombre. Desde el principio su estrategia de marketing consistió en un coche pilotado por uno de los empleados y que simulaba un avión; echando una moneda el consumidor, generalmente un niño, podía hacer girar la hélice que, según parase en un punto u otro le permitía conseguir diversos dulces y caramelos.

La innovación para este año son los Mazaquitos y bombones de mazapán, elaborados con mazapán de Soto.

El turrón de tarta de chocolate Sacher y el Terronico de Aragón son las nuevas especialidades de Lacasa, una empresa que empezó con actividades en varios sectores como el textil o la venta de garbanzos y chocolates en 1852, en la localidad oscense de Jaca; durante diez años llevó la compañía Carmen Echeverría, viuda de Lacasa; actualmente están en su cuarta generación. Lanzaron su primer praliné en 1943.

La historia de La Logroñesa enlaza con otra de amor: Ricardo, su fundador, se enamoró de una cordobesa de Montoro y al probar las especialidades de la zona decidió instalar un obrador allí, de modo que cada año personal riojano se traslada a la ciudad andaluza.

Bombones de mazapán son esta campaña su producto estrella, elaborados con mazapán de Montoro y bañados en chocolate con leche.

También con mazapanes se escribe la historia de Peces, en la localidad toledana de Consuegra desde 1915. Se trata de una empresa familiar que ha apostado por la creación de referencias diversas con base de mazapán, como son las figuritas, el pan de Cádiz, pero también pastas, turrones y pastelería de almendra.

Quizá la apuesta más gastronómica sea la de Torrons Artesans Vicens, fundada en 1775 en la localidad leridana de Agramunt y especializada en turrón y chocolate a la piedra. Su línea Natura incluye el turrón de vino, de tarta Tatín, de pipas de calabaza fritas, de miel y limón o de chocolate con churros.

Estas especialidades están inspiradas en los postres del grupo de restauración Barrí Adriá, comandado por el chef Albert Adriá.

Los más apegados a la tradición son los turrones 1880, en la localidad alicantina de Jijona, que nos llevan al siglo XV y a la receta originaria del turrón, a base de almendra y miel. Turrón de Jijona, de Alicante, de Almendra y Miel y de chocolate negro con almendras, o también los polvorones artesanos y las almendras rellenas de turrón componen su gama artesana.

¿Qué más os puedo decir? Invito a disfrutar de la Navidad saboreando estos dulces, pues tal y como dice Rubén Moreno “nuestro sector se ha promovido en un encaje de dieta equilibrada y saludable, con un compromiso tanto con el consumidor como con las administraciones, colaborando con la llamada estrategia NAOS para mejorar las dificultades de nutrición de determinados colectivos; de ahí que muchos productos se hayan reformulado”

“Hablando de dulces navideños, no será por el consumo de quince días por lo que estropeemos las dietas”, dice el portavoz de Produlce, que recomienda un poco sentido común; “los consumidores tienen que saber cuáles son los productos de la pirámide alimentaria y cuáles son más recomendables para cada uno; nosotros aportamos esa chispa pero con el compromiso de contribuir a una vida y dieta sanas”.

 

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