Escrito en modo Feng Shui

El experto Javier Pérez Notario nos da las claves para confrontar el nuevo orden social, económico y personal.

Silvia Resa López/ Imágenes: Unsplash.com

El Feng Shui se ocupa de cómo el entorno en el que trabajamos y vivimos afecta a nuestro bienestar físico, emocional y espiritual, pues los distintos lugares en los que nos encontramos nos hacen sentir de forma diferente en diversos momentos; se orienta hacia la influencia positiva de las personas en sus casas y oficinas; ¿qué ocurre cuando el orden cambia? ¿qué se puede hacer desde esta disciplina milenaria para equilibrar nuestro hogar, nuestra vida?

“Donde no hay orden él solo se pone”, dice Javier Pérez, consultor y profesor de la Escuela Europea de Feng Shui, citando un viejo aforismo de su abuelo, que trae a colación por la situación actual de pandemia; “este virus ataca al centro y viene desde oriente hacia occidente, es decir, de este a oeste, siguiendo el ciclo de la naturaleza”, dice el experto consultor en Feng Shui; “los centros de las casas suelen corresponder a baños o pasillos y en el mapa Bagua se identifican con colores terrosos y amarillos, para favorecer el equilibrio entre el yin y el yang”.

Precisamente si las características de ambas energías, yin y yang, se combinan de manera adecuada, es cuando se consigue un espacio más habitable. El yin está relacionado con los conceptos de femenino, posterior, oscuro, frío, suave, mojado, con la tierra y con la luna; el yang, con lo masculino, frontal, luminoso, caliente, duro, seco, con el cielo y con el sol.

Dice Javier Pérez que el nuevo orden post pandemia implicará una “visión femenina del universo, el retorno a casa, al origen”; “penaliza lo viejo, a la persona mayor que simbolizan el pasado, mientras que a quienes menos daña es a los niños, que representan lo nuevo, de ahí que haya que orientarse hacia la creatividad, la innovación, el nuevo orden”. Para este experto es la vuelta a la Ruta de la Seda, senda comercial y cultural por la que siglos atrás avanzó otro de los virus más mortíferos, la peste.

“El centro es desde donde parte todo el orden”, dice Javier Pérez, refiriéndose a que es precisamente ese orden sobre el que se centra el ataque del virus; “este año se corresponde, según el calendario chino, con la rata símbolo de riqueza y prosperidad, pero además es la rata metálica superficie en la que el virus sobrevive más tiempo, aunque también se transmite por el aire”. El retrato simbólico del Covid-19 describe un ataque hacia la riqueza, hacia el orden establecido y hacia el pasado pero, al mismo tiempo, “es la vuelta al origen, a la mecedora de la abuela”, dice el profesor Pérez, que aclara que la energía “es neutral, simplemente está ahí y por eso hay que canalizarla hacia el logro de objetivos”, los cuales “han de construirse primero en nuestra mente y luego llevarlos a efecto, ya que la energía se mueve conmigo y va donde yo esté”.

¿Cómo podemos contrarrestar los efectos de la pandemia? “es preciso elevar la frecuencia, para que se supere el miedo y el sistema inmunológico no se deprima, con las consecuencias implícitas, como infecciones y contagios” dice Javier Pérez; “es también conveniente equilibrar con la risa, el buen humor, en modo yang; pero también evitar entrar en bucle mediante la repetición de mantras negativos del tipo conspiraciones, la culpa es de, o escenas de sufrimiento”; “invito a centrarse en lo positivo, en lo creativo, en aquello que vayamos a hacer cuando el encierro termine; en este sentido, es interesante darse cuenta de que la casa nos habla, nos dice qué necesita; puede ser un buen lugar por donde empezar”.

De fuera a dentro

“Los pájaros no cantan porque sean felices, sino que son felices porque cantan”, dice Javier Pérez recordando el popular adagio del psicólogo William James; “esto quiere decir que es preciso llegar a la acción para que las cosas cambien dentro de uno mismo” y pone como ejemplo a los Asaro, pobladores del Valle de Waghi, en las montañas de Papúa Nueva Guinea, en Oceanía “una tribu que, antes de la llegada de los europeos, era atacada y diezmada continuamente por sus rivales, hasta que fueron capaces de trascender la superstición invistiéndose con las máscaras de arcilla que los asimilaban a sus monstruos de leyenda, por lo que acabaron siendo los líderes, los verdaderos supervivientes”.

“El Feng Shui no da algo que no esté en la trayectoria vital de cada uno; no es creencia ni no creencia, sino que cuando mueves algo empiezan otras cosas, pero hay que hacerlo, tomar acción”, dice el profesor Pérez; “es ver la corriente oculta de la vida, donde todo cambia, por lo que hemos de dirigirlo para que vaya como deseamos, para lo cual es conveniente usar la intuición y el sentido común”.

Este ir de fuera adentro activa los mecanismos necesarios para la transformación; “nuestras casas son espejos que reflejan quiénes somos, por lo que, si deseamos mejorar nuestra vida debemos ser conscientes de la conexión entre nosotros y todo lo que nos rodea” dice Javier Pérez; “para crear un nuevo futuro y lograr que ocurra lo que más deseamos, debemos considerar el modo de representar estos deseos en nuestro hogar”.

En este sentido, “el Feng Shui versa, en último término, en el modo de influir en el mundo exterior que nos rodea, donde Yang es ímpetu y capacidad de dirigir, para mantener o crear un equilibrio en nuestro mundo interior, el Yin, que es capacidad de nutrir y de dar vida” dice el profesor de la Escuela Europea de Feng Shui; “cuando ambas energías se combinan de forma adecuada surge la belleza favorable para las personas, pues el equilibrio y la simetría son los puntos de apoyo de la práctica de un buen Feng Shui”.

Hogares para crecer

Los tres lugares más importantes en la vida de una persona son aquel que uso frecuentemente con mi familia, donde descanso y mi lugar de trabajo. Ahora que las tres áreas se han fusionado en una sola para una gran mayoría de personas, podemos centrarnos en las funciones de una casa que, según el Feng Shui son las de relajar, rejuvenecer y facilitar la creatividad. Para ello intenta situar a las personas fuera de los puntos extremos del flujo del Chi o energía vital y se sabe que cuanto más extremadamente yin o yang sea el diseño o la decoración de un espacio, menos adecuado será para quien viva o trabaje en él.

El Feng Shui considera que los seres humanos están compuestos por una combinación de los cinco elementos: madera, fuego, tierra, metal y agua, por lo que el bienestar se produce al coincidir todos ellos en su lugar de trabajo o residencia; “cada uno de los elementos está relacionado con un amplio espectro de factores tales como los colores y las formas, que estructuran un lenguaje que nos guía a la hora de observar y manejar su modo de manifestarse”, dice el citado experto en Feng Shui, disciplina en la que “los colores no son simplemente decorativos, sino que cada uno se corresponde con una emoción”.

Mapa Bagua

El Mapa Bagua es el esquema energético del hogar. Dividido entre nueve áreas, la del centro es desde donde parten todas las canalizaciones hacia el resto de zonas, cada una de las cuales representan un aspecto vital. Así en la cuadrícula inferior izquierda se sitúa la zona del saber y la cultura, al lado de la correspondiente a la carrera profesional, a cuya derecha tiene la de personas útiles y viajes. “El centro del mapa Bagua se considera zona neutra en la que se verifica el equilibrio perfecto entre yin y yang, un lugar de paz”, dice Terah Kathryn Collins en su libro ‘Feng Shui para Occidente’; “la vida fluye en círculos alrededor del centro; es zona ideal para dedicarla a la meditación o la contemplación, para situar una estancia reservada, un atrio o algún objeto que nos recuerde que somos el centro de todas nuestras actividades”.

En el centro, el corazón amarillo terroso del hogar se encuentra flanqueado a la izquierda por el área de salud y familia, mientras a la derecha está situada la de creatividad e hijos. En el extremo superior izquierda el Bagua remata con la zona de riqueza y prosperidad, seguida a su derecha por la de fama y reputación y finalmente, en el extremo superior derecho, la del amor, matrimonio y relaciones.

Si representamos las áreas en forma de cruz, se establece una relación entre cinco de ellas con otros tantos elementos: partiendo del centro, que es tierra, se rodea a la izquierda de la madera propia de la zona de salud y familia y a la derecha por el metal propio del área de creatividad e hijos; por arriba con el fuego que corresponde a la fama y reputación y por debajo, el agua como elemento propio de la carrera profesional.   

El profesor Javier Pérez nos sugiere los diez caminos en la práctica del Feng Shui:

  • Colores: han de ser vivos. Desde los morados y dorados propios de la riqueza y prosperidad, hasta el negro, blanco y gris de la casilla de personas útiles y viajes, pasando por el rojo de fama y reputación, los verdes de salud y familia, terrosos y amarillo para el centro, blancos y grises para creatividad e hijos, negros y azules para saber y cultura o los colores oscuros para el área de la carrera profesional.
  • Iluminación, relacionada con el fuego. Siempre luz cálida, amarillenta. Lámparas de sal o de iglesia. Durante el día, luz natural y por la noche visillo echado; si no escapa el Chi, aunque también entra con el visillo.
  • Plantas colgantes implican un Chi lento.
  • Espejo: equilibra ausencias y duplica espacios; sin embargo, no colocarlo frente al lugar de trabajo, ni tampoco en la zona de descanso.
  • Arte: si es abstracto nos guiamos por colores; si no, por su significado en relación a los materiales
  • Bola de cristal en áreas de ausencia o para reforzar, dado que su efecto es potenciador.
  • Fuente de agua: no en el dormitorio o zona de descanso.
  • Colgantes: en la puerta de entrada, con sonido leve.
  • Fuentes de sonido: encender la radio e incluso la televisión y mantenerla en un volumen bajo, en el área que se desee activar.
  • Seres vivos: puede ser un acuario.

Por su parte, Collins, en la obra citada, recomienda “equilibrar y positivizar el entorno, aunque sea provisional es fundamental para que el Chi o energía vital fluya de forma armoniosa y contribuya a incrementar la salud, prosperidad y felicidad” Y habla de la existencia de tres principios básicos:

  1. Todo está vivo: Desde el punto de vista del Feng Shui, los edificios se ven como cuerpos vivos y dinámicos que persiguen como objetivo sustentar y nutrir a quienes los habitan. Un recuerdo alegre vinculado a un objeto puede cargarlo de un Chi vital positivo que llene a la persona de energía cada vez que lo contempla. Por el contrario, los objetos que nos traen a la memoria experiencias negativas es preciso dejarlos marchar, mediante la venta o regalándolos. “Todo lo creado tiene un objetivo que se ve ayudado o dificultado por su relación con lo que le rodea; sé consciente de tus objetos, inflúyelos, rodéate de cosas que ames”
  2. Todo está relacionado. El Chi vincula todo aquello que existe físicamente. Cosas que parecen triviales e insignificantes como una silla incómoda, una mesa de esquinas puntiagudas o una iluminación dura pueden repercutir en nuestro Chi vital si habitualmente estamos en contacto con ellas. Por ejemplo, el caótico Chi reinante en un ropero abarrotado y en desorden se transmite al resto de la casa y puede provocar vibraciones negativas: podría influir en nuestra puntualidad, echando por tierra nuestra posibilidad de ascender en el trabajo, lo que podría influir en nuestras relaciones de pareja y de salud. Para bien o para mal el Chi nos vincula con todo lo existente, haciendo que todas aquellas cosas que forman parte de nuestra vida sean importantes. “La energía propia de cada objeto o ser con el que nos relacionamos nos influye y nosotros, a su vez, le influimos; como está tu casa estás tú; cambia tu casa y cambiarás tú; orden y limpieza”
  3. Todo cambia. Si hay algo persistente en nuestro universo físico es el cambio constante; sé imaginativo, caprichoso, fantástico, extravagante… recuerda que igualmente todo cambiará. Nuestro entorno no sólo está vivo e interrelacionado con el espacio físico en el que está ubicado, sino que además se halla sometido a constantes cambios. “La esencia de la creación es el cambio; resistirse sólo puede provocar estancamiento y pobreza de espíritu vital; si quieres que se produzcan cambios en tu vida, mueve 27 cosas en tu casa, reza el proverbio chino”.

Y recomienda utilizar el Feng Shui cuando:

  • Esté proyectando y construyendo un nuevo hogar o despacho
  • Deba elegir, entre varios edificios, el más adecuado para establecer allí hogar o dirección comercial, tanto si se trata de compra o de alquiler
  • Esté remodelando o construyendo un anexo al hogar o lugar de trabajo
  • Planee vender edificio o terreno
  • Desee incrementar su prosperidad, enriquecer sus relaciones personales, mejorar su salud o progresar en cualquier aspecto de su vida
  • Desee purificar el edificio en el que vive o trabaja
  • Note que su vida ha sufrido cambios importantes desde que se trasladó a su actual hogar o lugar de trabajo

“Rodearnos de las cosas que amamos es una manera de expresar nuestro particular Chi personal; lo verdaderamente importante es respetar nuestras preferencias, estilo y parecer cuando estemos creando ese paraíso personal”, dice Javier Pérez.

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