El corazón de la casa

Un estudio revela que la cocina se convierte en el lugar de trabajo, de comida, de reunión y por supuesto, de elaboración de recetas.

Silvia Resa López

¿Qué ocurre en nuestra cocina? ¿qué hacemos en ella los españoles, además de cocinar? ¿cómo diseñaríamos nuestra cocina soñada? A estas preguntas y algunas más da respuesta el estudio realizado por Grupo Cosentino sobre la estancia reina de nuestros hogares, la cual día a día se convierte en lo que antaño fue: el centro del hogar; ¿cómo es la tuya?

“Hace unos años la cocina estaba cerrada y ubicada en el lugar más incómodo de la casa; hoy es el centro del hogar y sus elementos han mejorado mucho estéticamente”, dice José Andrés, chef afincado desde hace años en Washington y galardonado con dos estrellas Michelín; “la gastronomía no ha cambiado el diseño, pues lo básico como la placa, el fregadero, la encimera o la despensa siempre estará ahí”.
La nueva cocina se define como multifuncional, el lugar en el que la tecnología permite la interacción con Internet y las redes sociales, donde se cuida de la salud y el bienestar familiares, a la vez que se toma una mayor conciencia medioambiental; un espacio que no es de rol exclusivamente femenino, donde se concreta la tradición en formato digital, en vez de oral y en el que parece, al menos de momento, que podría conservarse la identidad local en forma de recetas autóctonas.


Porque cocinar es una acción que implica diversos factores sociales, económicos, familiares, de salud y hasta psicológicos, por aquello del bienestar, que conllevan la evolución hacia un espacio único y común, en el que se pueda trabajar, estudiar, charlar, recibir a amigos y familiares, desayunar, comer o cenar y, por supuesto, elaborar recetas alimentarias. Tal es la conclusión del estudio “La cocina, el corazón del hogar”, elaborado por Global Kitchen para Grupo Cosentino. “En 2007 puse la cocina a la vista”, dice Rodrigo de la Calle, chef especializado en vegetales en su restaurante El Invernadero, con una estrella Michelín; “como paso hasta 16 horas diarias en la cocina, ésta debía ser bonita y funcional; de hecho, en mi nuevo local es la sala la que está integrada en la cocina”.

Recibir a los amigos
El 40% de los encuestados por Global Kitchen, pertenecientes a ocho países, dice que la cocina es el lugar en el que se reúne con amigos y familiares, además de un espacio en el que se puede trabajar. No obstante, casi el 43% de los consumidores consultados destina ese espacio del hogar para realizar las principales comidas del día. Italianos, con el 64,4%, españoles con el 56,5% o escandinavos, con el 47% se sitúan por encima de la media. Las reuniones con invitados, función de la cocina para casi el 30% de los consumidores, tiene alumnos aventajados en el caso de australianos con el 51,3%, estadounidenses con el 44,6% y habitantes de Emiratos Árabes, que afirman darle tal uso en el 38,2% de los casos.


Trabajar en la cocina es algo que, de media, llevan a cabo casi el 11% de los encuestados. En este punto sobresale Canadá, donde más del 27% realizan alguna actividad laboral en este espacio, el cual “se ha convertido en un área común, práctica y polivalente”, dice el chef Albert Adrià, que junto a Ferrán Adrià y José Andrés han puesto en marcha el Mercado Little Spain, en Nueva York, una apuesta gastronómica especializada en alimentos y formas de elaboración bajo el paraguas de la marca España.
“La cocina se ha unido al cuarto de estar para ser un espacio compartido por la familia”, dice el afamado chef; “teniendo una localización prioritaria en el hogar, ya sea porque resulta más práctico a la hora de comer algo rápido o porque ofrece la posibilidad de cocinar en un ambiente común”.

Cuidar la salud
En el informe de Global Kitchen el cuidado de la salud se expresa en afirmaciones tales como “consumir menos alimentos procesados”, “cocinar adecuadamente y dejar a un lado los precocinados” y tener en cuenta “la procedencia de los productos alimentarios” La media de consumidores encuestados que las aplican es del 41,1%, 31,1% y 22%, respectivamente. Son los habitantes de Singapur, EEUU y Gran Bretaña los más preocupados en evitar los procesados, como revela el 52,6% en el caso de los primeros, casi el 51% para los estadounidenses y el 45,5% de los británicos.


Dejar a un lado los preparados se suscribe a la baja por australianos, con casi el 22% (frente al 31,1% descrito más arriba), italianos, cerca del 23% y canadienses, con el 24,4%. El origen de los ingredientes es más importante para italianos, escandinavos, australianos y canadienses con porcentajes que abarcan desde el 44,5% para los primeros y el 33,6% para los últimos citados. En este punto, los consumidores españoles nos situamos por debajo de la media, con el 19,3% de consumidores interesados en la procedencia de lo que comemos.


Cocina ella, pero menos
Dice Aránzazu González, arquitecta, que la cocina “ha dejado de ser un lugar exclusivo para las mujeres para dar paso a una manera de cocinar colaborativa; esta tendencia ha contribuido al cambio de rol de este espacio, que ha pasado de lugar de servicio a zona de disfrute” Sin embargo, los datos contradicen, de momento, tal opinión pues la mujer sigue siendo cocinera en el 63,4% de los casos. Dicha media es ligeramente inferior en países como Singapur, Australia, Reino Unido, Canadá y EEUU en un abanico que va desde casi el 63% en el primer caso hasta el 53,6% en el último.
El rol del hombre cocinero en su propio hogar roza el 30% para el total de países consultados, donde en algunos casos (5,3%) es otro miembro de la familia quien cocina y también personal contratado (1,4%) “Las sociedades tradicionalmente matriarcales o en las que la mujer ha tenido un papel predominante en la cocina siguen esta tendencia”, se recoge en el informe de Global Kitchen, elaborado con datos de consumidores pertenecientes a ocho países; “los consumidores anglosajones presentan un reparto más equilibrado entre hombres y mujeres en la cocina”.


Recetas de todas partes
Incorporar alimentos, platos y técnicas culinarias procedentes de otros lugares geográficos es una práctica ocasional para cerca del 55% de los consumidores consultados, si bien los australianos y canadienses suelen ser asiduos a la misma; al menos así lo dicen el 41,55% y el 30,2% de los encuestados en ambos países, respectivamente por encima del 20% que de media incluyen otras cocinas de forma habitual. De media sólo el 5% de los consumidores consultados escogen comer sólo especialidades culinarias autóctonas.


Otra de las tendencias destacadas de las nuevas cocinas y de los nuevos chefs caseros consiste en reducir el impacto en el medio ambiente; “esta concienciación es cada vez mayor, lo que genera un cambio de hábitos en los hogares con el objetivo de reducir la llamada huella medioambiental”, se dice en el informe de Global Kitchen, cuyos datos refrendan tal aseveración, ya que el 35,4% de los encuestados, de media, separan la basura correctamente; el 21,6% emplea menos plástico; para el 16% es clave reutilizar y de media el 14,2% ha reducido el consumo de energía y cerca del 13% ha hecho lo propio con respecto al agua.
Estos datos del informe de Global Kitchen se suman a las opiniones de 23 expertos pertenecientes a las áreas de sociología, psicología, medioambiental, educación y científica; “el protagonismo que está adquiriendo la cocina doméstica como espacio social se produce a pesar de que, paradójicamente, cada vez sea más común comer fuera de casa” dice un portavoz de Grupo Cosentino; “frente a un menor uso como espacio puramente culinario, la cocina ha empezado a ser el escenario de actividades propias de otras habitaciones, llegando incluso a fundirse con el salón para conformar un nuevo entorno de convivencia familiar”.
“Todo ello”, dice la misma fuente; “en un entorno en el que también juegan un papel relevante elementos como las nuevas tecnologías, que evolucionan hacia un espacio hiperconectado, otros materiales, o la creciente concienciación medioambiental”.

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