Cara de Poker: botulínicos de a pie

Gesmida

Hoy hablaremos de otra de las modas importadas de Hollywood: la lucha (perdida de antemano) contra el envejecimiento de la mano de la toxina botulínica.

Parece ser que lo que antes solía ser una enfermedad mortal causada por una bacteria llamada Clostridium botulinum que paraliza los músculos, ahora es la última moda entre los que quieren aparentar menos años, ya que es menos agresiva y más barata que las “corta y pega” faciales. Parece ser también que si bien los síntomas de la enfermedad –que es rara, pero muy seria- que incluyen vista borrosa o doble, caída de los párpados, dificultad para pronunciar las palabras, dificultad para tragar, boca seca y debilidad muscular, en principio echarían para atrás a más de uno, la inyección de esta bacteria con fines cosméticos es cada vez más demandada. A estas alturas ya me estaréis llamando aguafiestas, pero es que yo no veo nada de malo en que la cara refleje el tiempo que uno ha vivido, con sus cosas buenas y malas. Cuando uno tiene tras de sí muchas experiencias le quedan cicatrices, sean físicas o no, y el que las tiene demuestra que está aquí para contarlo, pero eso es harina de otro costal.

Hay siete subtipos de este simpático bichito, pero los más usados para aplicación médica o estética son la toxina botulínica de los tipos A y B, y la cosa empezó como tratamiento del estrabismo o de las contracturas crónicas. Sin embargo, no todos los pacientes responden bien a la toxina del tipo A, y se da la circunstancia de que entre el  5% y el 10%  de pacientes generan resistencia después de varios ciclos de tratamiento, que además suele ser duradera. Con el tratamiento, que se puede utilizar como complemento de un programa más completo o por separado, se relajan temporalmente los músculos evitando que se contraigan, y de esta forma las arrugas existentes se suavizan. Esto, claro está, dependiendo de la mano que tenga el médico y la dosis que te ponga: SIEMPRE debe aplicarla personal sanitario –y con ello quiero decir un cirujano- con criterio y experiencia. Como te la ponga un novato o la peluquera de tu barrio, con todo respeto para ellos, pero estás jodido. Se te pone la cara como un pan de pueblo y el efecto dura entre 5 y 8 meses… y entonces vete a reclamar al maestro armero.

Existen cuatro medicamentos autorizados en España con toxina botulínica: Botox® y Dysport®, con aplicaciones médicas para el tratamiento de espasmos musculares, ictus y sudoración excesiva, NeuroBloc®, que sólo está indicado para el tratamiento de la tortícolis, y Vistabel®, indicado únicamente para uso estético.

El original, y por tanto el más caro, es Botox, pero por lo visto Vistabel y Dysport dan buenos resultados con precios más asequibles aprovechando las diferentes concentraciones de las dosis, por lo que conviene informarse debidamente del tipo de medicamento que nos van a inyectar. No es lo mismo pagar un vial que cuatro, y ya hay picaresca con este tema. He oído por ahí de gente que se lo compra en una web de Andorra y luego busca una clínica donde se lo quieran poner, pero claro, lo más costoso es el medicamento y digamos que son reacios. Yo también lo sería, es un producto sensible que puede causar la muerte si se inhala o se inyecta mal, o si sencillamente no se ha conservado con todas las medidas de precaución necesarias. Cualquiera se la juega. En todo caso, hay bastante diferencia de precio entre clínicas, pero pongamos que la sesión nos puede salir por unos 300€, a repetir dos o tres veces al año.

Pero también hay que tener en cuenta las consecuencias, y muchas de las personalidades que las han utilizado habitualmente empiezan a darse cuenta: Silvester Stallone, Nicole Kidman, Mickey Rourke, Tom Cruise, Catherine Z Jones, Sharon Stone, Michelle Pfeiffer, Meg Ryan, Ray Liotta y, por supuesto, Cher. Da miedo y grima a partes iguales comparar sus fotos de hace algunos años con las de ahora. Están hinchados y no tienen expresividad facial, por lo que ya hay otros que escarmientan en cabeza ajena y se niegan a ponérselo,  como Colin Firth o Kate Winslett. Bravo por ellos.

Y por si alguien tiene alguna duda, el cirujano facial británico Norman Waterhouse, ex presidente de la Asociación Británica de Estética y Cirujanos Plásticos confirmaba en The Guardian mi opinión: “El uso de sustancias de relleno expande la piel. Si uno las usa demasiado, a medida que desaparecen necesita más de ellas para cubrir los espacios y así es como uno queda atrapado en el ciclo botox”.

Así que, amigos, si no hay quien os quite de la cabeza inyectaros esta toxina, al menos que os lo haga alguien con título, que sepa lo que hace y de que lo haya hecho más veces con buenos resultados,… pero yo os recomendaría que lo meditarais bien, incluso un poco más de lo normal, visto lo visto.

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