Balneario El Raposo, descanso, bienestar y una panorámica 360º de historia y patrimonio

Entre las serpenteantes vegas del Guadiana nace una tierra arcillosa, roja, que adquiere el nombre de Tierra de Barros. Es fértil y queda adornada de olivos y vides. No hay lugar en el mundo que con tan poco, proporcione tanto. Y en medio de este paraíso extremeño se alza Balneario El Raposo, un centro termal cuyas aguas medicamentosas son el cáliz de los que ansían sentir un bienestar corporal y mental. Para llegar hasta aquí nada mejor que el coche que será el medio que marque la ruta por la comarca en la que el viajero encontrará las vistas más bonitas de la primavera.

Con la llegada del buen tiempo se instala en la mente de todo viajero una necesidad irrechazable de viajar. Casi sin quererlo los destinos pasan por la mente como si de diapositivas se tratasen y ahora, con la próxima llegada de la primavera, ésta embellece más aún el paisaje.

Uno de estos paradisíacos escenarios es Extremadura que luce como nunca con el cerezo en flor, de cálidos y suaves colores que hacen las delicias de cualquier instantánea. Viajar hasta aquí es hacerlo a la historia y al arte. Visitar Mérida y su conjunto arqueológico declarado Patrimonio de la Humanidad hará que el viajero retroceda a esos tiempos donde edificaciones tan representativas como el Teatro Romano, el Anfiteatro, el Circo, la Alcazaba árabe, el Templo de Diana o el Arco de Trajano reunían a su alrededor a tantos habitantes, como también lo hacen ahora.

 

Otro de los paseos imprescindibles, en medio de encinares y alcornoques, es la Sierra Vieja y la localidad de Feria, una pintoresca población declarada Conjunto de Interés Histórico Artístico. Su impresionante castillo del siglo XV domina todo el lugar, ofreciendo unas maravillosas vistas del paisaje y albergando en su interior un centro de interpretación. Una magnífica época para visitar Feria es mayo, donde admirar su celebración de más renombre, la de Santa Cruz, declarada de Interés Turístico Regional.

El tercero de los escenarios es Zafra; hoy en día es una de las localidades con más encanto de Extremadura. La Plaza Grande, porticada y rodeada de edificios renacentistas, se une a la Plaza Chica, la Casa del Ajimez y el Monasterio de la Encarnación o el Palacio de los Duques de Feria que, además, salen al paso del viajero.

Pero Extremadura también es sinónimo de naturaleza. El Parque Natural de Cornalvo es un enclave de gran belleza natural que acoge en su interior importantes espacios de interés. Uno de ellos es la presa que embalsa las aguas del Albarregas y que abastecía a la ciudad de Emérita Augusta. Todo al abrigo de la Sierra Grande de Hornachos, un excepcional mirador natural, de grandes llanuras y espesos bosques de encinas.

Balneario El Raposo, punto de partida y oasis de descanso

Después de un intenso tour y la práctica del turismo cultural, nada mejor que abandonarse al relax. Este espacio termal es el lugar idóneo para hacerlo ya que combina las últimas tendencias en wellness e hidroterapia. Ubicado en Puebla de Sancho Pérez (Badajoz), es uno de los pocos centros especializados en la aplicación de lodos naturales con propiedades terapéuticas y vinoterapia. Cuenta con un hotel y unos jardines que proporcionan el confort que el viajero necesita y en busca de ese relax que libere del estrés, puede visitar alguna de las maravillosas bodegas de la zona experimentando el sabor de los magníficos vinos de la tierra.

Las sopas frías, ensaladas como la carajamandanga, un característico gazpacho extremeño, el cojondongo, un manjar elaborado con exquisitos ajos de la zona, aceite y pan, al que se le añaden tomate picado, cebolla y pimiento o el zorongollo, una sabrosa ensalada de pimientos y tomates asados llenan los estómagos y paladares más exigentes. Platos muy apreciados por su enorme aporte vitamínico y un sabor y textura excelentes. Sin duda, una propuesta más que sugerente para viajar a Extremadura las próximas semanas

Leave a Reply

Your email address will not be published.


*